martes, 26 de mayo de 2015

Una fuga republicana poco conocida

22 DE MAYO FECHA PARA RECORDAR.

Quizás la fuga más numerosa de un penal tuviera lugar en el Fuerte de San Cristóbal (Navarra) un 22 de Mayo de 1938. 


Convertido desde que empezara la Guerra Civil española en uno de los penales más duros, donde condenaban a una muerte segura por hambre y abandono a los casi 2.500 presos políticos, un grupo de una docena de presos desarrolla un plan para fugarse del Fuerte. 

A la hora de la cena, las ocho de la tarde, los reclusos implicados desarmaron a los guardias y fueron tomando el control de diversas dependencias del penal, hasta tomarlo en su totalidad y abrir las puertas para facilitar la fuga de los 2.487 presos que en aquel momento cumplían condena. 

De ellos, un grupo de casi 800 salieron al exterior del penal, con la intención de alcanzar los Pirineos y la frontera francesa. Sólo tres consiguieron alcanzar la libertad en tierras galas, mientras 207 fueron asesinados en la caza de hombres que se desarrolló en las cercanías de Pamplona. 

Otros 14 presos fueron juzgados como promotores de la fuga y ejecutados el 8 de septiembre de 1938 en Pamplona. 

Gloria y honor a su memoria.

sábado, 23 de mayo de 2015

Una estatua en Fuenlabrada para el Coronel Mamsurov



A finales de 2014 varias agencias de noticias informaron sobre la instalación de un monumento a Mamsurov en el Parque de la Solidaridad de Fuenlabrada. Era el penúltimo paso de una larga historia que se remonta a los meses de otoño de 1936, cuando Madrid sentía cómo las fuerzas del Ejército de África se iban acercando a la ciudad para darle el golpe de gracia. Pero de esto se hablará después.


Lo cierto es que allá por el año 2013 la Fundación Cultural Benéfica Azanbek Dzhanaev, de Osetia del Norte-Alania, hizo al municipio de Rivas-Vaciamadrid una propuesta: instalar un monumento a este militar osetio con el fin de honrar su figura y, con ella, la de todos los Voluntarios que vinieron de la Unión Soviética para ayudar a la República española asediada por el fascismo. Se trataba de una donación generosa: los costes de producción, transporte e instalación corrían a cargo de esa Fundación ruso-osetia. El municipio solo tendría que habilitar un lugar para su instalación.

En el pleno municipal de 18 de julio de 2013 quedó aprobada la propuesta sobre la base del diseño que inicialmente presentó la Fundación. Y esto a pesar de la oposición de los concejales del PP y de la abstención del PSOE, que no veía claro el asunto. En aquel pleno se levantó de entre el público Jesús Fuentes, de Izquierda Republicana, la persona que ha gestionado todo este proyecto hasta su finalización: “Esta estatua, dijo, ejemplifica un hito en la defensa de la memoria histórica de los demócratas de este país. Y además, como republicano que soy, supone un hito que un 18 de julio tengamos algo que celebrar. Son muchas las razones para estar hoy muy contento”.

Meses más tarde se presentó un problema: cuando la Fundación osetia presentó el diseño definitivo del monumento se comprobó que no respondía al que se había aprobado en el Pleno. Y con harto dolor de su corazón el Ayuntamiento se vio obligado a declinar la generosa oferta. La Fundación entonces ofreció el proyecto al Ayuntamiento de Fuenlabrada, que finalmente lo aprobó.

En diciembre de 2014 quedó instalado el monumento, tal como se anunció en diversas agencias, a la espera de una fecha para su inauguración. Finalmente esta se hará el lunes 16 de febrero a las 16:30 de la tarde, una hora poco usual para estos eventos, pero condicionada a la Agenda de la Delegación osetia.

En el frente del monumento está el busto del general sobre un pedestal que lleva la inscripción: DE ALANIA A ESPAÑA. En el cuerpo inferior trasero, a la izquierda, va escrito su nombre completo, JADYI UMAR MÁMSUROV, y el nombre con que se le conocía en España:XANTI. A la derecha, las últimas palabras del famoso discurso de Manuel Azaña: El mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: PAZ, PIEDAD, PERDÓN. El cuerpo superior cierra el monumento con bajorrelieves floreados y, en el centro, un hueco o ventana al horizonte con forma de campana. Es, suponemos, la alusión que hace el autor de la obra, Zaur Dzanagov –un laureado artista de Osetia del Norte– al papel que Xanti jugó en España como organizador de los grupos de guerrilleros de la República. La novela de Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas, tributa indirectamente un homenaje a Mamsurov-Xanti, ya que en sus visitas al hotel Gaylord de Madrid, cuartel general de los asesores soviéticos, el novelista obtuvo importante información sobre los guerrilleros que luego utilizaría en su novela. Ilya Ehrenburg, escritor y periodista ruso, decía que a Hemingway “le gustaba Jadyi, hombre de un valor temerario que iba por la retaguardia enemiga (había nacido en el Cáucaso y podía pasar fácilmente por español)”.

El propio Xanti recordó años después estos encuentros: “No tenía deseos de reunirme con Hemingway, pero Koltsov insistió. No me produjo una gran impresión, al contrario me pareció un poco desagradable. A los osetios no les gusta empinar el codo... La segunda vez nos entendimos en un español macarrónico. Charlamos tres días consecutivos desde las seis de la tarde hasta la medianoche. No di nombres, solo caracteres… Mi esposa [Pauline Abramson] y yo leímos Por quién doblan las campanas. La novela está muy bien escrita pero hay pasajes no muy acertados. Hemingway no comprendió muchos hechos acaecidos en España. Mas sobre las guerrillas escribió con admiración, conmovido y, diría, con cariño”.

Pero, finalmente, ¿quién era este “Xanti”? Nacido en 1903 en Olginskoye, un pueblecito de Osetia del Norte, este hijo de campesinos se integró muy joven en el Ejército Rojo con el que hizo la guerra civil desde 1918 hasta su triunfo en 1921. Se graduó en una Escuela Militar y luego haría nuevos cursos de formación, especializándose en labores de información militar y contraespionaje.

En septiembre de 1936 marchó voluntario a España con el rango de Mayor, ascendiendo pronto a Coronel. Trabajó en Madrid, tal como él mismo recordó en notas que dejó escritas: “Era yo el consejero adjunto al general Rojo y también consejero de los jefes de unidades que llegaban a Madrid (noviembre de 1936 a enero de 1937). El consejero jefe era B. Goriev y sus sustitutos Ratner y Lvovich. Fui consejero de Buenaventura Durruti y del italiano Nino Nanetti. Además me tocó ser instructor de ametralladoras. Trabajé con Pedro Checa en la capacitación de cuadros especiales. En una palabra, hice lo que debía”.

Al reducirse la amenaza sobre Madrid, Xanti pasó a otra tareas. Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Madrid, promovió la creación de las primeras unidades guerrilleras adscritas al nuevo Ejército de la República. Hacia mediados de enero de 1937 el Ministerio de Defensa aprobó el Plan para información, destrucciones y levantamiento en masa de la región de Extremadura, plan que sería dirigido por el coronel Xanti y el coronel Daivis(¿), para lo que se crearon inicialmente dos escuelas de guerrilleros en Madrid y Valencia. Pronto se fueron formandocompañías de guerrilleros (Grupos de Servicios Especiales) que, con el paso de los meses se convertirían, ya en octubre de 1937, en el Servicio de Información de Acción Militar (S.I.A.M.), embrión del futuro XIV Cuerpo de Ejército guerrillero. Xanti no fue el jefe de éste, como a veces se afirma, pero sí estuvo en todo el proceso de su gestación.

Ya en la Guerra mundial Mamsurov mandó una división de caballería que tuvo importantes misiones y éxitos desde Ucrania hasta Alemania. Su división liberó varios campos de concentración e infligió severas pérdidas al enemigo nazi, lo que le valió la concesión del Título de Héroe de la Unión Soviética y, años más tarde, otras muchas medallas y el ascenso a General. La campaña contra el fascismo que había iniciado en 1936 se vio coronada con el triunfo, excepto en España.

Mamsurov está en la memoria viva de Osetia y los osetios quieren que también forme parte de la memoria antifascista de España. De ahí su interés por poner este monumento en Madrid (empeño ahora difícil) o cerca de Madrid: Fuenlabrada ha hecho posible ese sueño.

A la ceremonia de inauguración asistirá una delegación de Osetia del Norte encabezada por su Presidente, Teimuraz Mamsurov, quien quiere "expresar su agradecimiento al pueblo de España que recuerda a los héroes que combatieron del lado del Frente Popular contra el régimen apoyado por la Alemania nazi". “Como representante de la estirpe Mamsurov, [creemos] que Xanti puede servir de ejemplo inspirador a las jóvenes generaciones".

Eso mismo pensamos los Amigos de las Brigadas Internacionales: Mamsurov, como todos los Voluntarios que vinieron a ayudar a la República, se merecen el aprecio de los demócratas antifascistas de España y del mundo. Su ejemplo generoso sigue siendo válido en este mundo marcado por los "ideales" capitalistas: amasar fortunas a costa de la mayoría, corromper la libertad y la dignidad de las personas.

La cita es el lunes 16 de febrero a las 17,30 en el Parque de la Solidaridad de Fuenlabrada.



jueves, 7 de mayo de 2015

10 novelas soviéticas sobre la guerra contra el fascismo




Se cumplen 70 años de la Victoria contra el nazismo. 70 años de memoria, de agradecimiento, de rabia y a la vez de reconocimiento ante quienes supieron cumplir con su deber. Aunque Holliwood no escatime en pintar Pearl Harbor o el Desembarco de Normandía como las principales batallas de la guerra, la realidad fue otra. Fue el los cercos de Moscú o Leningrado, en las calles de Stalingrado o en los campos de Kursk donde se decantó la contienda. El 70% de las bajas de la Segunda Guerra Mundial fueron soviéticas. Fue la URSS quien cargó en sus espaldas con las responsabilidad de barrer con el nazismo.

Una realidad silenciada por quienes intentan sacralizar batallas menores. Por ello, frente a quienes buscan el olvido y la desmemoria, recomendamos estas diez novelas soviéticas. Algunas son las más reconocidas, y otras son más difíciles de encontrar, pero las diez se encuentran traducidas al castellano:


Combatieron por la patria: Escrita por el brillante Mijail Sholojov, quien ganaría en 1965 el Premio Nóbel de literatura. La novela aborda la difícil situación de un destacamento soviético en las estepas del Don, luchando contra un invasor superior en número y armamento. Las motivaciones de los combatientes y el sobrehumano sentido del deber, contrastarán con los pequeños detalles que se pueden ver en esta novela. Cuando uno lee esta novela, puede comprender el lado humano de los héroes.

La nieve ardiente: Una obra que sirve para ilustrar lo que fue Stalingrado desde el punto de vista soviético. En ella, los valientes defensores de Stalingrado tendrán que enfrentarse al invasor y a un enemigo aún mayor: el frío. Una situación en la que salen a relucir comportamientos totalmente sobrehumanos sin que sus protagonistas pierdan en ningún momento la humanidad, llegando a surgir sentimientos de amor en medio de aquel infierno helado.


La Joven Guardia: Historia real que es llevada a novela por Alexandr Fadeiev. En ella, el lector puede seguir la lucha de un grupo de adolescentes miembros de la Juventud Comunista clavando su aguijón a las bestias nazis. Tras la ocupación de Krasnodón, estos jóvenes se armaron de valor para infligir el mayor daño posible al invasor. La organización clandestina se hacía llamar "La Joven Guardia"

Los soldados no se ponen de rodillas: Novela que trata como hicieron frente los soldados soviéticos al cautiverio en los campos de concentración nazis. Toda una lección de dignidad y compromiso antifascista. Su autor es V. Liuvobtsev.


El Comité Regional Clandestino Actúa: Impresionante relato basado escrito por un jefe guerrillero. Tras las líneas enemigas los soviéticos constituyeron grupos guerrilleros para atacar en la retaguardia. En esta novela se puede vivir el día a día de la guerrilla, contada por uno de sus protagonistas: Alexei Fiodorov. Emocionantes y dramáticos sentimientos los que tuvieron que vivir los guerrilleros.


El destino de un hombre: También escrito por el Premio Nóbel Mijail Sholojov. Esta novela trata el cautiverio en un campo de concentración nazi. Las penurias a las que se tuvieron que enfrentar los prisioneros, sus sueños, sus miedos, su patriotismo.


Un hombre de verdad: Boris Polevoi cuenta en este relato las andanzas de Alexey Maresyev, piloto de caza. Un accidente tras las líneas enemigas será el comienzo de una carrera por escapar de la muerte. Todo un relato de heroicidad que servirá para acercarse a la realidad de quienes hicieron la guerra desde el aire.

A solas con el enemigo: Esta novela trata otra manera de combatir en una guerra, la de un soviético que se dedica a labores de inteligencia. Grigori Goncharenko se infiltra en la estructura militar nazi haciéndose pasar por alemán. La tensión entre sus dos personalidades, su astucia, sus conocimientos como agente secreto, quedarán perfectamente mostrados en esta novela.


Nadie es soldado al nacer: Novela escrita por Konstantin Simonov. Protagonizada por Tania, una doctora soviética cuya existencia servirá para seguir los acontecimientos de la guerra. Moscú, Smolensk, Stalingrado... son los lugares en donde se decide el futuro de la humanidad.

Los amaneceres aquí son más tranquilos: Esta novela transcurre en uno de los muchos y extensos bosques de la Unión Soviética. En la novela, el lector puede ir viendo la hazaña de un grupo de mujeres enfrentándose al Ejército mejor armado y más poderoso del mundo.



lunes, 4 de mayo de 2015

El rostro infantil de la guerra

Fuente: Anatoly Egorov / RIA Novosti
La guerra es un fenómeno antinatural para el ser humano. La participación de los niños en la guerra es algo doblemente antinatural. 

Sin embargo, la historia rusa ha conservado una gran multitud de muestras de heroísmo y de sacrificio de jóvenes soldados que, en lugar de una infancia feliz con juguetes, sufrieron una dura y terrible guerra, la pérdida de sus seres queridos, un odio feroz hacia el enemigo y una trágica muerte.

La redacción de RBTH ha escogido a cinco niños héroes de la Segunda Guerra Mundial que en el momento de su muerte todavía no habían cumplido 15 años. 

Los niños héroes ocuparon un lugar imperturbable en la cultura de masas soviética como ejemplos de valentía y heroísmo para las siguientes generaciones, que no habían conocido los horrores de la guerra. Sobre Lara Mijéyenko y Volodia Dobinin se escribieron novelas que llegaron a ser lecturas obligatorias en las escuelas, y Musia Pinkenzon se convirtió en el protagonista de una película de dibujos animados.

                           Valia Kotik


Explorador partisano, el más joven Héroe de la Unión Soviética.
Valia Kotik trabajaba en el montaje armas y municiones, dibujaba caricaturas de los soldados nazis y las pegaba por las paredes. En otoño de 1941 realizó un auténtico 'divertimento': emboscado cerca de la carretera, lanzó una granada a un vehículo con soldados, matando a varios de ellos y al comandante de un destacamento de la gendarmería de campo. A partir de 1942 participó en el movimiento partisano en territorio de Ucrania: hizo descarrilar trenes y bombardeó varios almacenes. Murió en 1944 a la edad de 14 durante la batalla por la ciudad de Iziaslav. 

Marat Kazéi


Su padre, un marinero de la Flota del Báltico, le puso su nombre en honor al acorazado Marat. 

Tras la muerte de sus padres, Marat y su hermana se convirtieron en partisanos. En muchas ocasiones se infiltró en las filas enemigas en los pueblos y consiguió valiosa información para los espías soviéticos. Organizó decenas de explosiones en los ferrocarriles. Participó en batallas. Incluso cuando resultó herido se levantó varias veces para atacar al enemigo. 

En 1944, en la aldea Joromitskie (Bielorrusia) los soldados nazis descubrieron un grupo de exploradores partisanos. Los alemanes rodearon al chico esperando hacerlo prisionero. Marat abrió fuego para defenderse y cuando se le acabaron las balas se inmoló con una granada. Tenía 14 años. 

                                                      Lara Mijéyenko


A principios del verano de 1941, una niña de Leningrado se fue a pasar las vacaciones al pueblo donde vivía su abuela.

Cuando comenzó la guerra no pudo volver a su casa porque el pueblo fue tomado por los alemanes.

En verano de 1943, Lara y una amiga suya entraron en un destacamento de partisanos donde se convirtieron en exploradoras. Ella recopilaba información sobre el número de unidades de soldados alemanes y la localización de los fortines y participó en la guerra “de los ferrocarriles”, haciendo descarrilar los convoyes enemigos.

En otoño de 1943, esta niña de 14 años fue capturada por los nazis durante una de sus incursiones. Durante el interrogatorio intentó inmolarse con una granada que por alguna razón no explotó. Tras una larga tortura fue fusilada.

Volodia Dubinin



Cuando comenzó la guerra, este niño de 13 años junto con otros adultos se fue a una cantera de Kerch (una ciudad de Crimea).



Volodia era mensajero y explorador en aquella fortaleza subterránea. Durante unos dos meses los alemanes lucharon contra los partisanos de la cantera y cegaron todos los accesos a ella. Como Volodia era el más pequeño de todos, podía salir a la superficie a través de unas pequeñas aberturas imperceptibles para los enemigos.

En enero de 1942, Kerch fue liberada por los soldados del Ejército Rojo y los zapadores comenzaron a levantar las minas del territorio alrededor de la cantera. Volodia se prestó voluntario para ayudarles y falleció por el estallido de una mina. 
                                                      Musia Pinkenzon


El más joven de todos, este niño era un violinista prodigioso. 

Es el único de estos cinco niños que no participó en combates ni fue partisano, aunque su nombre se ha convertido en un símbolo del valor de todos los niños héroes de la Segunda Guerra Mundial.

La familia de Musia, que era judía, fue arrestada en verano de 1942 y condenada a muerte. Todos sus miembros fueron llevados junto con otros condenados a la orilla del río Kubán, adónde se había llevado a los habitantes de todo el pueblo. Musia, con su violín en las manos, se puso a tocar “La Internacional”, el himno de los comunistas, que en aquel momento era también el himno de la Unión Soviética. De pronto, los habitantes del pueblo comenzaron a cantarla, y este chico, de solo 11 años de edad, siguió tocando hasta que lo mataron de un disparo.

jueves, 30 de abril de 2015

Los 28 hombres de Panfilov Héroes de la Unión Sovietica


Los estudios Gaijin Entertainment y los desarrolladores del juego en línea War Thunder, se han unido para realizar la co-producción de la película "Los 28 hombres de Panfilov" con el estudio del mismo nombre. War Thunder ahora está tomando parte en los aspectos organizativos y técnicos de la filmación y lo apoya financieramente.

Mira un adelanto de la película "Los 28 hombres de Panfilov" ,aquí:


Esta película de guerra está dedicada a las hazañas legendarias de los 28 soldados de la 316a división de fusileros del Ejército Rojo que participaron en la defensa de Moscú en 1941 y destruyeron 18 carros alemanes. La división fue comandada por el Mayor General Ivan Panfilov. Es por esto que a los soldados se les ha dado el nombre de "Los 28 guardias de Panfilov". Fueron condecorados colectivamente con el título "Héroe de la Unión Soviética ". El estreno de la película está previsto para noviembre de 2015.


LA HISTORIA

Estos hechos están en marcados en la Batalla de Moscu y de la denominada por los alemanes "operación Tifón"

La batalla de Moscú (ruso: Битва под Москвой, tr: Bitva pod Moskvói; en alemán: Schlacht um Moskau) es el nombre dado por los historiadores soviéticos a dos periodos de lucha estratégicamente significativos en un corredor de 600 km del Frente Oriental durante laSegunda Guerra Mundial. Estos episodios tuvieron lugar entre el 2 de octubre de 1941 y el 7 de enero de 1942. El esfuerzo defensivo soviético había frustrado la estrategia de Hitler de tomar la ciudad de Moscú, capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas(URSS) y su ciudad más grande, y que era considerada el primer objetivo militar y político de la fuerzas del eje para la invasión de la Unión Soviética.

La estrategia ofensiva alemana denominada Operación Tifón consistía en el empleo de dos ejércitos en un movimiento de pinza. Un ejército, formado por los 3.er y 4.º Ejércitos Panzer atacaría al norte de Moscú contra el frente de Kalinin, cortando simultáneamente la vía Moscú - Leningrado. El otro ejército se dirigiría al sur del óblast de Moscú hacia el frente occidental soviético, al sur de Tula con el 2.º Ejército Panzer, mientras que el 4.º Ejército avanzaba directamente hacia Moscú desde el oeste. Una operación adicional con el nombre en clave Operación Wotan se había incluido en la fase final de la ofensiva alemana.

Inicialmente, las fuerzas soviéticas realizaron una estrategia defensiva del óblast de Moscú mediante la construcción de tres cinturones de defensa, desplegando reservas recién reclutadas y también trayendo tropas de Siberia y del distrito militar del lejano oriente. Subsecuentemente, a medida que lograban detener la ofensiva alemana, comenzaron a ejecutarse contraofensivas estratégicas soviéticas y operaciones ofensivas de menor escala para forzar a los ejércitos germanos a posicionarse en los alrededores de las ciudades de Oryol, Vyazma y Vítebsk, estando cerca de rodear tres ejércitos alemanes en el proceso.

El general Panfilov en los días mas difíciles para la USSR al inicio de la operación Barbaroja comando la 316 división de infantería. Para el mes de octubre de 1941 su unidad llega a Volokolamskoe cerca de Moscú y prepara rápidas pero solidas defensas para el esperado ataque alemán. 

En siete días de fuertes combates logran rechazar el ataque enemigo es importante mencionar que 28 soldados de esta división destruyeron 18 Panzers en un combate que duro 4 horas solo 3 de los 28 sobrevivieron uno de los caídos fue Vassiliy Klochkov quien estando herido de gravedad se lanzo de manera suicida a un tanque alemán lleno de granadas. Panfilov ejecuta un contra ataque logrando hacer retroceder a los alemanes en el mismo pero muere el 18 de noviembre de heridas causadas por un ataque de morteros en su ultimo parte Ivan Panfilov le escribe un mensaje al supremo comandante del frente Georgy Zhukov “ en las condiciones mas difíciles del tiempo no solo hemos mantenido nuestra posición sino también hemos ejecutado un rápido contra ataque logrando romper las lineas enemigas destruyendo mas de 80 tanques, gran cantidad de morteros, piezas de artillería, otras armas y aniquilando a 9000 soldados y oficiales”. 

La división 316 paso a ser 8 división de la guardia.


Los 28 Hombres de Panfilov fueron un grupo de soldados de la 316 división del Ejército Rojo que participaron en la defensa de Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con la historia oficial todos ellos murieron en combate el 16 de Noviembre de 1941 tras acabar con 18 tanques alemanes. Tras esta hazaña el grupo de los 28 fue condecorado de manera conjunta con el título de Heroes de la Unión Soviética. Posteriormente, en 1948, una investigación llevada a cabo por las autoridades soviéticas reveló que la secuencia de los acontecimientos fue un poco exagerada por el diario "Estrella Roja" y que de hecho aun quedaban seis soldados vivos, no obstante para entonces la leyenda de "los 28" ya había crecido demasiado por lo que se decidió mantener el resultado de la investigación en secreto, resultado que vio la luz tras el colapso de la Unión Soviética.Un monumento dedicado a los 28 formado por seis figuras de granito gris 10 metros de altura cada una se erigió en Mayo de 1975 en la localidad cercana a Moscú de Dubosekovo (AQUÍ) con motivo del 30 aniversario de la victoria. Las seis figuras simbolizan las seis nacionalidades que conformaban el grupo. En ESTA estupenda galería de Onepamop podéis admirar el conjunto escultórico... y es que la verdad sea dicha, haciendo memoriales estos soviéticos eran la leche.


miércoles, 29 de abril de 2015

La victoria del Ejército Rojo contra el fascismo en 6 minutos



En la siguiente animación de siete minutos se puede comprobar la rotundidad de la victoria del Ejército Rojo contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

Notesé, por ejemplo, que hasta que la URSS no comenzó su imparable ofensiva tras la victoria de Stalingrado, en febrero de 1943, Europa entera estaba en manos de los nazis, y las potencias aliadas no movían un dedo para abrir un segundo frente occidental a la espera de que Alemania derrotara al principal enemigo de la clase capitalista mundial, alemana, inglesa, francesa o norteamericana: los comunistas. Solamente las fuerzas de la resistencia, nutridas por la clase trabajadora de toda Europa, hacían frente al nazismo y al resto de fascismos en el viejo continente.

Es en agosto de 1944 cuando los asustados “aliados” inician el desembarco en Normandía, exasperados por el tremendo e imparable avance soviético. Antes, solo habían amagado con una tímida invasión de Italia, desde septiembre de 1943, pero un año después apenas habían llegado a Roma.

Es en el verano del 44, cuando era más que evidente que el Ejército Rojo iba a llegar a Berlín, y si se lo proponía, iba a mandar al propio Franco al Océano Atlántico, las potencias “democráticas” abren el segundo frente y, no obstante, aún habiendo retirado los nazis la mayoría de sus divisiones del frente occidental para facilitar que los norteamericanos llegaran antes que los rusos a la capital alemana, no pudieron avanzar tan veloz y de forma imparable como el ejército de los campesinos y trabajadores soviéticos. Ejército que, finalmente, liberaría la mayor parte de los campos de exterminio alemanes, conquistaría Berlín y, lamentablemente, siendo quizás demasiado fiel a los acuerdos con la carroña capitalista, aquella misma que desde la Guerra Civil Española o a través de los acuerdos de Munich no harían más que lanzar a su amigo Hitler contra la Unión Soviética, se detendría allí, dejando la Europa occidental en manos de los que pronto se convertirían en los herederos, sin solución de continuidad, de los derrotados y cuya furia continuamos sufriendo hoy (incluso los antiguos soviéticos, dominados en la actualidad por la misma panda de bárbaros criminales capitalistas que la U.E., Estados Unidos, China, Israel o Japón).

No obstante, provoca un subidón de orgullo, dignidad y esperanza recordar como el Ejército Rojo, acompañado por la resistencia comunista de todo el mundo, derrotaron y pusieron de rodillas a toda los granujas de la burguesía y el resto de calaña capitalista, los disfrazados con máscaras democráticas y los sinceramente fascistas, aterrorizados ya desde el triunfo de la Revolución Soviética y humillados en la Segunda Guerra Mundial por los obreros, campesinos y soldados del primer estado obrero de la historia.


viernes, 24 de abril de 2015

Juan Negrín y la Unión Soviética

Publicado por Jose Luis Forneo

Juan Negrín fue un político socialista que sería el último presidente del gobierno de la Segunda República Española. Fue miembro del Partido Socialista Obrero Español hasta que, tras el final de la Guerra Civil y la derrota de la República, los oportunistas dirigidos por Indalecio Prieto le expulsaron del partido.

Negrín fue un verdadero socialista, que siempre apoyó y elogió los logros de los trabajadores soviéticos en Rusia, como muchos otros militantes del PSOE de entonces (nada parecido a la panda de mercenarios al servicio del capital y trepas al suyo personal que lo forman hoy). De hecho, otros dirigentes socialistas de la época, como Fernando de los Rios, viajaron a la Unión Soviética y parece que, en su caso, no le gustó demasiado lo que vio... Por ello, hay una gran diferencia entre ambos dirigentes: uno de ellos, al que no le gustaba la URSS, siempre fue miembro del PSOE, y es admirado incluso por la élite del P$OE actual. El otro, Negrín, tuvo continuos problemas con los dirigentes socialistas tras la derrota en la Guerra Civil y sería expulsado del partido, además de que su imagen en él P$OE de hoy día no es, como es normal, demasiado buena.

Por cierto, el burguesito Fernando de los Rios fue al que le aclararía Lenin esa equivocación fundamental imbuida por la clase dominante a los trabajadores desde el siglo XVIII: "¿Para cuando la libertad?", preguntó el liberal; y Lenin le respondío: "¿libertad para qué?" Y es que el capital, la burguesia, los adinerados y otros parásitos jamás podrán comprender que la libertad es, como todo, un concepto teñido con valores de clase. Libertad para luchar por la emancipación, para organizarse y destruir el estado, para que los productores distribuyan como quieran lo distribuido, en beneficio colectivo... Esas cosas nunca las podria comprender un liberal, por muy socialista que se autodenominara.

En el siguiente artículo de El Socialista, del 31 de diciembre de 1935, se puede apreciar el cariño y respeto del último presidente de un gobierno legítimo español, Negrín, hacia la URSS, y como su colaboración con el Partido Comunista en sus años de presidencia no fueron exclusivamente por necesidad, como afirman muchos de sus historiadores y críticos, que aducen que al ser la URSS la única ayuda extranjera que tuvo España ante la agresión de los mercenarios fascistas, Negrín acabaría sometido a sus intereses. 

Como se puede comprobar en el artículo citado, en 1935, antes del estallido del a Guerra Civil, Negrín ya admiraba abiertamente a la Union Sovietica, tanto por sus avances culturales y científicos, por sus milagros industriales y económicos, como por sus enormes logros en justicia social. Incluso, a pesar de la mala imagen creada por la propaganda capitalista-fascista contra el lider del proletariado sovietico, reconoce la lucha de Stalin contra la burocracia y por el desarrollo de ese ideal de justicia social que él, como su partido el PSOE, entonces compartían (un PSOE que, a pesar de sus ambiguedades históricas, entonces no tenía nada que ver con la mafia al servicio de la dictadura del capital que es hoy).

«Me daría por satisfecho si hubiera logrado una sola cosa: fortalecer nuestra fe socialista y el afán de lograr que siempre esté en primera línea el avance cultural del proletariado. La victoria se consolida con eso y se logra siempre con rígida disciplina para las jerarquías del Partido. Tomemos el ejemplo de Rusia, y esperemos caminando hacia el ideal común de justicia social". Con estas ilustrativas palabras termina Negrín su conferencia.

No es de extrañar que Negrín sea considerado por los historiadores científicos como uno de los mayores y más preparados estadistas en la España del siglo XX, y que como presidente acertara con su política de "resistir al fascismo a toda costa", pues si la República hubiera resistido cinco meses más al vendepatrias Franco, el estallido de la Segunda Guerra Mundial hubiera cambiado totalmente la situación para la abandonada República Española.



El Estado soviético ante la cultura (Conferencia de Negrín)

En el Círculo Socialista del Sur dio ayer tarde su anunciada conferencia sobre este tema el doctor Negrín, diputado a Cortes por Madrid, ante numerosa concurrencia que llenaba todos los salones del Círculo, y que pudo escuchar la disertación merced a los altavoces instalados.

Después de breves palabras del compañero Carvajal para presentar al orador, Negrín abordó el tema diciendo que los problemas y la situación de Rusia interesan a unos por lo que de ella tienen que aprender y a otros por lo que de ella tienen que temer. Los países capitalistas saben que el Estado soviético no puede ser arrollado, y pactan con él. Sólo gobernantes atrasados y tartufos se obstinan en no tener trato oficial con Rusia. Tal sucede con España.

Para los socialistas, la U.R.S.S. representa el gran experimento social.

Es verdad que una revolución de clase sólo puede consolidarse por una dictadura transitoria, y no es menos cierto que la impreparación del proletariado ruso, llamado a ejercerla; exigió que esa dictadura fuese tutelada por el Partido Comunista, que combatió y combate sin piedad cuanto contribuye a quebrantar la sujeción disciplinaria a los órganos directores.

El Comisariado de la Cultura persigue una formación moral anticapitalista. Su guía más destacado, Lunatcharski, salvó del destrozo, posible en toda revolución violenta, los tesoros de la antigua cultura rusa, en objetos y en personas. De los intelectuales rusos se tenía en el mundo un concepto equivocado, el que se forjaba en las versiones novelescas de estudiantes revolucionarios y profesores liberales. Pero allí, como en todas partes, el sabio tenía un espíritu conformista, inhibido de la cosa pública y encerrado en sus disciplinas.

Recuerda a este propósito que Federico II dijo que sólo le preocupaba el éxito, porque una vez logrado, ya encontraría profesores que le justificasen ante la Historia. Lenin, siquiera no faltasen técnicos saboteadores, aconsejó tolerancia para conservar los cuadros científicos mientras se creaban los que necesitaba afectos al nuevo régimen.

Primera tarea fue la de liquidar el analfabetismo. Y penosa. No era aprovechable el profesorado. Había, por otra parte, doscientos idiomas, algunos sin alfabeto, otros sin gramática, es decir, sin posibilidades de aplicación literaria. Ello ha sido vencido con una sin igual atención por el niño, incluso desde antes de nacer. El palacio de los zares es hoy el Palacio de los Niños. Hasta los diecisiete años es obligatoria la enseñanza. Si en 1910 daba Rusia una sensación de salvajismo, con un 70 por 100 de analfabetos, hoy no los hay en la población menor de cuarenta años.

En cuanto a la enseñanza superior, los alumnos que tienen aptitud y vocación disponen, además de numerosas Universidades, de estipendios económicos. Por lo que afecta al profesorado, Stalin acaba de recomendar no «tragarse» al especialista, sino atraerlo, sin perjuicio de que el Estado les vigile y limite sus actividades mientras los aprovecha. La capacidad, pues, incluso para los «sin partido», es en Rusia como un salvoconducto.

La U.R.S.S. cuida colosalmente la investigación científica. La ciencia y la técnica han de estar al servicio del progreso social. El organismo supremo, la Academia de Ciencias de Leningrado, no es un parnaso, sino un laboratorio eficacísimo. Cuando Lenin concibió la electrificación de Rusia, la Academia trazó el plan, llamando para realizarlo a los mejores técnicos de electrotecnia del mundo. Y así, hoy, desde Moscú puede hacerse el reparto de toda la energía eléctrica, y más del 80 por 100 de la fuerza motriz proviene de la electrificación. La colectivización de la agricultura ofreció múltiples inconvenientes. Otra institución cultural, el Instituto Lenin, logró resolver los problemas técnicos, incluso acortar para algunas plantas el período vegetativo, mediante fórmulas de Williams. El Instituto de Biología, doble que nuestra Ciudad Universitaria, tiene un presupuesto cuatro veces superior al de todas las instituciones culturales españolas de igual grado.

El artista es mimado, en cierto modo privilegiado. Bien es verdad que en Rusia se tiene del arte un concepto distinto al del mundo capitalista. El arte no es un lujo de minorías, sino un tributo a la colectividad. Así se explica que el Metro de Moscú sea en la ornamentación una obra artísticamente lujosa.

La posición del Estado soviético ante la cultura se caracteriza por su flexibilidad y por la autonomía de sus órganos de realización. No es verdad que el colectivismo mate el estímulo por la cultura, antes bien, lo acrecienta. La revolución rusa es eminentemente pragmatista. Marxismo y leninismo, ayer; stalinismo, hoy. Lucha porque la burocracia no anquilose una precisa autonomía vital, procurando que los organismos compitan hasta superarse. Sin ser esclavos de un dogmatismo estúpido, rectifican cuando hace falta, porque el espíritu revolucionario no puede reducirse a un papel demoledor.

No ignoremos, pues, el experimento soviético. Si se hace un balance de los hechos en Rusia desde Pedro I al último Romanoff y desde Lenin y Stalin, sería favorable a los Soviets. Nos satisface esa comprobación práctica de nuestros ideales. Como españoles, nos pesa que a nuestros gobernantes, aunque se intitulen patriotas, no los preocupe siquiera. El empuje soviético se debe a la fuerza de la idea, a la tenacidad, a una disciplina ejemplar, a un desprecio saludable por la bullanguería que a gritos quiere ahuyentar el miedo.

«Me daría por satisfecho –termina Negrín– si hubiera logrado una sola cosa: fortalecer nuestra fe socialista y el afán de lograr que siempre esté en primera línea el avance cultural del proletariado. La victoria se consolida con eso y se logra siempre con rígida disciplina para las jerarquías del Partido. Tomemos el ejemplo de Rusia, y esperemos caminando hacia el ideal común de justicia social.»

La concurrencia aplaudió calurosamente al conferenciante.

El Socialista , Madrid, martes 31 de diciembre de 1935, Año L, número 8020, página 2