Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de agosto de 2022

Ucrania nazismo pasado y presente

La operación especial militar de Rusia en Ucrania pondrá fin al estado fallido creado en 1991. Un Estado con una economía destruida, empresas arruinadas, una población pobre y en fuga, el nazismo como ideología estatal y una guerra civil en Donbass. Algunos datos históricos.

Leonid Kravchuk, ex alto miembro del PCUS, fue el primer entusiasta del independentismo ucraniano, su padre fundador, arribista y ladrón convertido al ultranacionalismo en 1991, además de mentiroso (dijo que el pueblo ucraniano fue el que derribó la URSS, una falsedad probada).

En la única votación nacional legítima sobre el destino de la URSS, que tuvo lugar el 17 de marzo de 1991, la abrumadora mayoría de votos en Ucrania, más del 70 por ciento, apoyó la preservación de su patria, que no era otra que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Pocos saben que bajo Kravchuk los nazis empezaron a controlar Ucrania, entrando en las esferas del poder. Entre ellos se encontró la colaboracionista nazi de la OUN, Slava Stetsko, presidenta de la Liga Anticomunista Mundial, quien fue miembro de la Rada (Parlamento ucraniano) Slava Stetsko fue la mujer de Yaroslav Stetsko, el mismo que, en el Acta de Reconstrucción del Estado Ucraniano de 1941, proclamó a Ucrania aliada del Hitler. Otro nazi ucraniano, el hijo del fundador de la UPA (Roman Shukhevych), Yuri, se convirtió en diputado del pueblo.

El fascismo nacionalista fue ganando terreno en Ucrania gracias a la fundación de George Soros (International Renaissance) y a los miembros de la sociedad Prosvita, quienes produjeron masivamente libros de texto escolares impregnados de ideología nacionalista y rusófoba Ya en 1996, una recomendación del Ministerio de Información de Ucrania, decía: "Considerar las publicaciones impresas y de radiodifusión en un idioma no ucraniano (ruso), representa una amenaza para la seguridad nacional no menos importante que la propaganda sobre la violencia". 


Después del golpe de estado de 2014, el nazismo se convirtió en la ideología estatal de Ucrania, donde los fundadores de la OUN y la UPA fueron reconocidos como luchadores por la independencia de Ucrania, las calles y plazas llevan su nombre y los monumentos los recuerdan. Por ejemplo, en 2020-2021, el 30 de junio, comenzaron a aparecer vallas publicitarias en las calles de las ciudades ucranianas en honor al Acta de Proclamación del Estado de Ucrania de 1941. Recordar que el párrafo 3 de este documento decía lo siguiente:

La Constitución de Ucrania, en 1996, estableció el ucraniano como el único idioma estatal en Ucrania, y el párrafo que garantizaba el uso del ruso y otros idiomas fue desechado. Se produjo la ucranización total de la educación, la ciencia, los nombres geográficos, etc. En Ucrania se excluyó de la lista de pueblos con derecho a proteger su lengua no solo a los rusos, sino también a los azerbaiyanos, polacos, húngaros y representantes de otras 130 nacionalidades que viven en Ucrania. Las escuelas rusas fueron liquidadas por completo.


En abril de 2020 se celebró en las instalaciones de Correos de Lviv una exposición de sellos y postales dedicada a la división SS "Galicia", que luchó junto a la Alemania nazi en la IIGM. Los galones de los "defensores de Ucrania" están llenos de símbolos del III Reich desde los primeros días de la independencia, e incluso antes, Ucrania estuvo literalmente ocupada por diversas fundaciones, ONG y asesores extranjeros. Este fue el caso de otros estados postsoviéticos, pero Ucrania fue uno de los pocos países donde las ONG llegaron al poder Varios "programas de capacitación" de la NED y la USAID (franquicias de la CIA) se impartieron por agencias gubernamentales ucranianas, donde se filtraron cuidadosamente los funcionarios leales a Occidente, que se convertirían en los títeres de sus intereses en el Estado ucronazi.

El siguiente paso para "forzar la integración europea" fue la firma de un acuerdo de asociación, básicamente colonial, con la Unión Europea, que derivó en un golpe de Estado en 2014 contra Yanukovich, y una guerra civil de limpieza étnica en el Donbass. Según un ex jefe de la SBU (servicio de seguridad de Ucrania), el Maidan fue financiado en su totalidad por Occidente y el golpe armado se llevó a cabo bajo el liderazgo directo del ejército estadounidense. La ayuda militar estadounidense a Ucrania ha ascendido a unos 2.000 millones de dólares desde 2014, sin contar las armas y capacitación recibidos de los "socios occidentales" de EEUU (de países como Canadá, cuyas fuerzas militares han entrenado al batallón nazi Azov).


En el momento de la independencia Ucrania ocupaba el segundo lugar después de la RSFSR en términos de población, volumen de productos industriales comercializables y valor de los activos fijos de producción. Ahora los buques insignia de la industria ucraniana están en ruinas El golpe de Estado de 2014 no solo llevó el genocidio al Donbass, sino también de toda Ucrania. Las reformas llevadas a cabo bajo el dictado del FMI y Occidente llevaron al cierre de hospitales y universidades y a un crecimiento exponencial en el coste de los servicios públicos. A lo largo de los años, Ucrania ha perdido 66 mil médicos, 5 mil empleados de la Academia de Ciencias, el 25 % de las universidades. Pero, según el Banco Mundial, se debería reducir aún más el número de universidades, para lo cual se emitió un préstamo de 200 millones de dólares Para finalizar. 

Se puede decir que un estado que discrimina a la mayoría de habla rusa y promueve el nazismo, por un lado, y asfixia económicamente a su gente, por otro, es hostil a sus ciudadanos. En Ucrania, se han violado derechos lingüísticos, nacionales, sociales y civiles.

El abogado penalista canadiense Christopher Black  afirma que la operación militar especial de Rusia en Ucrania es totalmente legítima.

viernes, 15 de octubre de 2021

La dura verdad sobre la dictadura de Franco

El documental como casi todos que están hechos desde el enfoque historiográfico burgués trata de personalizar en el individuo y su entorno mas cercano lo que supuso la dictadura. Desde el punto marxista nadie sin colaboración puede hacer por si solo hechos históricos o de otras índoles.

La guerra de España y su posterior régimen dictatorial que duro durante 40 años, tampoco. Nada mas lejos de la realidad ya que esta fue posible gracias a una estrecha colaboración del ejercito, el clero, empresarios y de parte de la clase media. Franco ni fue el ideólogo ni el artífice de la dictadura fascista. Solo fue el elegido por las élites para ser la cabeza visible de el régimen que se aplicaba contra la clase obrera en su propio beneficio y que garantizaba sus privilegios seculares. Su triunfo solo fue posible con el apoyo internacional directo de las potencias fascistas e indirecto de las "democracias" occidentales a través de su supuesta no intervención. Estos factores fueron determinantes para el triunfo del bando sublevado.

Queda meridianamente claro demostrado históricamente, al poco que estudiemos los sucesos, que los sublevados siempre fue la primera opción del capitalismo. Esto se corrobora después de la 2ª guerra mundial con el constante apoyo económico, político y militar de Occidente encabezado por Estados Unidos al régimen con la excusa de lucha contra el comunismo durante la guerra fría. Pocos países pusieron en duda su régimen, salvo la Unión Soviética que pidió en la ONU reiteradas veces la intervención para acabar con Franco y la dictadura.


Franco fue un mediocre tanto como político como militar que a través de intrigas familiares y de las grandes familias de España consiguió convertirse en el "líder", o como los fascistas le bautizaron, el caudillo. Esto fue en detrimento de otros candidatos como el General Mola que murió en un oportuno y misterioso accidente de aviación durante el transcurso de la Guerra de España y esto le allano aun mas el camino para ser el caudillo elegido por Dios. Titulo honorifico que encubría a los que realmente ostentaban y ostentan el poder. Todo el merito fue estar en momento y el sitio oportuno

De todas formas esta bien que a las antiguas generaciones nos refresquen la memoria y a las nuevas puedan aprender lo que realmente significo este terrible y sangriento episodio reciente de nuestra historia. Aunque tenga que ser a través de libros, documentales y películas hechas fuera de nuestro país. Por desgracia aun esa terrible ideología esta volviendo arraigar entre las generaciones mas jóvenes debido al desconocimiento pero sobre todo del blanqueamiento que los medios de comunicación patrios hacen del franquismo. 


El documental a parte por los inconvenientes mencionados esta bastante bien ya que cuenta con acreditados historiadores como Ángel Viñas, Paul Preston o Antony Beebor. Lo único que esta en la plataforma de Neflitx, es de pago y tampoco sabemos porque no le ha doblado al castellano.




viernes, 6 de abril de 2018

El franquismo ordinario

Por Pepe Galán, comentarios AAHS.

El corto documental "FRANQUISMO ORDINARIO". Ganó el XIX Festival Internacional de Cortos Ciudad de Soria, en la sección "Tiempo de Memoria", el pasado noviembre de 2017. Era la primera vez que presentaba un trabajo a un festival internacional. Espero que os guste. Tiene una duración de 20 Minutos.

Sinopsis:

Siguiendo la relación de la película de Mijaíl Romm de 1963, El fascismo ordinario, una de las mejores películas soviéticas, que denuncia la inhumanidad de las prácticas, ideas y propaganda del régimen hitleriano, a partir de los propios fondos nazis incautados, uniendo las imágenes y sus consecuencias, en el corto El franquismo ordinario, Pepe Galán retrata la profunda influencia actual del franquismo.

Verdad, Justicia, Reparación, es la premisa del vídeo. 

La sociedad actual del Reino de España impone una férrea censura, para que en los medios de comunicación, universidades y escuelas públicas se ignore que tras Camboya, este Reino es el segundo lugar del mundo dónde hay más fosas múltiples de asesinados, se cree que más de 100.000 víctimas del terror franquista, fusilados, regados por las cunetas y campos españoles tras la Guerra Incivil, y olvidados de la Memoria Oficial del Régimen Franquista y su heredero el actual estado impuesto, tras unos pactos que se impusieron para que fuesen amnistiados los criminales del Franquismo.

Impunidad que sigue habiendo para los verdugos y sus herederos, total indefensión y ausencia de reparación para las víctimas.


jueves, 17 de agosto de 2017

La demagogia de las antorchas

Alemania nazi años 30
Entre unas cosas y otras se van cumplir, sino se han sido ya, cien años de la irrupción ideológica del fascismo en la historia y con ella su simbología mística. De las cuales destaca por su vistosidad la marcha portando antorchas. Iconografía que no han dejado de usar como medio de expresión política, en mayor o menor medida a lo largo de décadas, grupos políticos de clara influencia ideológica y estética fascista o nazi. Por desgracia en los últimos tiempos ha habido un resurgimiento de estos extremistas en ciertos lugares del planeta que han ido ganando terreno entre amplios sectores de la población o que simplemente son vistas con simpatía e inocuas. Seguramente en gran parte de ello depende el desconocimiento histórico de la mayoría de la gente de lo que esta terrible ideológica trajo al mundo y en especial al genero humano en el pasado. Ello se debe en gran medida a las campañas de falsificación histórica que en muchos países se lleva acabo por gobiernos ultra conservadores, en que los antiguos asesinos fascistas han sido elevados al altar de héroes de esas patrias nuevas. En otras latitudes la cosa se produce por lo asunción de roles autoritarios de políticos y dirigentes de países que ante la recesión económica que sufre los trabajadores, sobre todo la mal denominada, clase media, utilizan la demagogia para desviar la atención sobre las verdaderas causas de los males que aquejan a los trabajadores. No solamente esta radicalización la podríamos resumir exclusivamente en términos economistas, aunque sea la principal, sino también en otros conceptos místicos como pueden ser, dios, patria, cultura. Los comportamientos sociales también son percibidos como ataques al orden moral y social establecido o el que estas personas entiende que debe ser. 

Cartel de la división azul España años 40
El miedo a lo diferente que instintivamente tiene el ser humano es aprovechado, amplificado y espoleado por estos fanáticos que ante realidades como la migración, la conquista  espacio de las mujeres en la sociedad o de derechos por personas que no tienen una orientación heterosexual, son percibidas como ataque y focos de los problemas que les rodean. La demagogia y la mentira son sus mayores armas para convencer ya que aunque reconociendo y señalando el problema principal como es la lucha de clases, ellos siempre consiguen desviar a la atención sobre las causas reales y enfocan sus fobias sobre otros colectivos minoritarios o grupos políticos. Estas criticas recaen sobre todo lo que ellos denomina como "izquierda" en general, otras veces, siempre en menor medida, sus criticas van en contra de partidos de derecha liberales. Simplificando el mensaje de que la "izquierda" y el capitalismo tienen la misma responsabilidad culpabilizandoles de todos los males para así presentarse así mismos como los salvadores de la patria. Aunque el fascismo históricamente siempre toma elementos o  tiene propuestas iguales o muy parecidas a las que plantean las organizaciones obreras de izquierda, una vez conquistado el poder no suelen cumplirlas en parte sino que establece un ferro y brutal control sobre los trabajadores haciendo el caldo gordo al capitalismo. El fascismo o el nazismo, hay que recordarlo, nunca renuncian a la propiedad privada de los grandes medios de producción, sino todo lo contrario, lo que hacen es concentrarlo en menos manos, la de sus amos amigos capitalistas. Este proceso se realiza a través de una brutal dictadura eliminando cualquier componente liberal y democrático. Todo se hace a dedo, no hay ningún control, la disidencia es brutalmente reprimida y esta situación con lleva a la parálisis del estado y al empobrecimiento, aun mas si cabe, de determinados sectores de la población trabajadora. Al capitalismo le da igual este actual régimen burgués multipartidista diseñado para favorecer a una minoría cada vez inmensamente mas rica que por otro de carácter fascista que beneficie sin tapujos a sus intereses. Lo que hace el fascismo es todo lo contrario sustituye los derechos democraticos por obediencia ciega, fe, misticismo, nacionalismo exacerbado y mitología para freakes. No por la democracia con mayúsculas.

Desfile del partido nazi congreso de Nuremberg 1933
Desde la Grecia antigua, se ha considerado el fuego como una sustancia purificadora y como una energía mágica de renovación en distintas civilizaciones y culturas históricamente determinadas. En algunos casos, como el que ahora nos compete, los rituales con fuego han sido una contraseña ritualistica entre grupos autoasumidos herederos de civilizaciones superiores en el caso del nazi-fascismo o como símbolo de unidad de raza ante el miedo a la diferencia, como en el Ku Kux Klan.



La utilización de antorchas de noche y en forma masiva, provoca que en la oscuridad el efecto "amplificador" del mensaje, generando un encuentro, casi místico, con los más primitivos sentimientos de "miedo", "comunión", y "purificación". El mensaje es claro: “Ten miedo de nosotros los puros, poseemos el fuego que puede envolverte”

Ucrania 2013 neonazis golpistas del Maidan seguidores de
Stepán Bandera
A partir de la manipulación emocional de las masas y de la perversión de sus creencias, el fascismo suele producir ambientes litúrgicos que pudiesen asumirse como ceremonias religiosas colectivas; el objetivo busca acceder al inconsciente y despertar los rasgos emocionales más primitivos, en favor de la conducción de la masa hacia objetivos propios de las clases dominantes. La voluntad individual y la capacidad de raciocinio deben ser disueltas, vencidas y listas para acatar las órdenes emanadas por los medios de propaganda fascista.


En la modernidad; Las llamadas “marchas de antorchas” representan una vieja práctica empleada, en un primer momento, por Benito Mussolini que la revistió de una teatralidad tan espectacular como demagógica; Luego, en 1933, Adolfo Hitler la utilizó para lograr un efecto casi religioso sobre millares y millares de hombres desfilando en orden perfecto, con música de fondo, generando un bosque de estandartes, de banderas y de consignas anti-populares.

Un poco de historia.

Charlottesville, Estados Unidos 2017 Marcha
 de supremacistas blancos

En octubre de 1922, Mussolini, encabezando su movimiento fascista, llevó a cabo una movilización sobre Roma a la que llamó “la marcha con antorchas” y que termino siendo un golpe de estado contra el sistema parlamentario que estaba vigente. Esa marcha da inicio al régimen fascista que luego prohibiría los partidos de izquierda, cerraría periódicos y perseguiría a los militantes comunistas.


Como vimos más arriba, los nazis "perfeccionaron" ese acto convirtiendo “la marcha de las antorchas” en un símbolo de comunión con la pureza racial. Ya en 1934, durante el congreso del partido nazi en Nüremberg, se llevaba a cabo por la noche para aumentar el efecto del fuego en la oscuridad, con grandes formaciones de personas portando antorchas, para celebrar uno de sus aniversarios preferidos: el de la marcha sobre Munich, el 9 de noviembre de 1923.

Mujer que huyo del terror nazi cuando tenia 6 años protesta
en Charlottesville contra los supremacistas blancos
El fuego de las antorchas está asociado a antiguos ritos paganos que Hitler personalmente investigó en las liturgias de los pueblos teutones. El uso del fuego en las marchas nocturnas, representó para los nazis una mezcolanza que unificaba la mitología nórdica y los mártires del 3er Reich. Ciertos investigadores prefieren darle a este “encuentro” una lectura más siniestra-esotérica y lo presentan como un ritual que abre las puertas del más allá para convocar la fuerza de los muertos, de los antepasados de sangre pura, para acompañar el sacrificio de las nuevas generaciones nazis y para evitar la corrupción de la sangre a través de la purificación por el fuego.

Ku Klux Klan Estados Unidos
Recordemos, que una “marcha de antorchas” fue la maniobra intimidatoria, que le permitió a Hitler ser nombrado el nuevo canciller del Reich; era implícita la amenaza de incendiar a Berlín si el Führer no era reconocido como el hombre fuerte de Alemania (Remember Goycochea). En el Reich, la religión era sumida como una fuerza que podía contribuir a repeler al marxismo ateo, y se llegaba incluso al punto de considerarla como el instrumento que podría repeler una dictadura antimarxista.

Suecia, 13 de abril de 1985. Una mujer golpea
con su bolso a un nazi
Hoy en día y a partir de la crisis del capitalismo, la prensa sigue registrando marchas de tipo filonazistas en toda Europa, entre las cuales resalta la marcha que organizó el partido Атака, en diciembre pasado; en ella cientos de nazi-fascistas búlgaros se congregaron en la ciudad de Sofía para honrar la memoria de Hristo Lukov, un general de la II Guerra Mundial conocido por sus actividades anti-semitas y pro-nazi.

Esa “marcha de la antorchas” fue recibida con protestas y críticas por una serie de grupos Antifascistas y de derechos humanos, que acusaron a los organizadores de fomentar el racismo, la xenofobia y el anti-semitismo. En una carta abierta al alcalde de Sofía, la Red Europea contra el Racismo había exigido la marcha que ser cancelado debido a la “admiración por puntos de vista abiertamente fascista y racista y por representar un homenaje a la memoria nazi”

Izamiento de la bandera soviética en el Reichstag de Berlin 1945
El fascismo o cualquier otro pensamiento extremista que se derive de él y que menoscabe los derechos de cualquier ser humano debe ser combatido. Tod@s las personas que de verdad nos consideremos demócratas, que nos enervamos ante cualquier injusticia por leve que sea esta, tenemos no solo la obligación moral de no quedarnos callados ante estos "nuevos" bárbaros, sino que debemos combatir estas aberraciones ideológicas con todas nuestras fuerzas. Nunca debemos olvidar el horror, el sufrimiento y el sacrificio de vidas humanas que con llevo la ascensión al poder de partidos fascistas anteriormente. Si permanecemos impasible ante este fenómeno, cada vez más frecuente, es muy posible que volvamos a retornar al pasado más oscuro de nuestra historia, en donde unas personas pensaban que tenían todo el derecho a negarles a otros, precisamente, el ser humano.

Parte de este articulo esta tomado de Marchas, antorchas y fascismo escrito por Robert Galbán:

viernes, 14 de julio de 2017

Pequeña historia, gran historia Vallecas 1936



Pequeña historia, gran historia, del ataque a Madrid en 1936 por parte de los sublevados fascistas de Franco y que se cebo esencialmente con el pueblo, en aquel entonces, de Vallecas por su carácter obrero pero sobre todo por su organización socialista. En el articulo demuestra una vez mas el carácter de clase de la contienda española que poco a poco va desmontando la tan manida teoría de la guerra civil sostenida por la mayoría de historiadores a fines al régimen monaquismo.

No fue una guerra de hermano contra hermano, aunque si coincidió que muchas familias estuvieron divididas, sino una guerra impuesta por la oligarquía que se resistía a perder su poder y sus privilegios sobre las masas de trabajadores y campesinos españoles de la época que paulatinamente iban perdiendo ante el avance imparable de la democracia que la República, con todos sus defectos, traía a los españoles.

Salvando los paralelismos históricos y temporales es mas o menos como sigue actualmente perpetuados con el régimen monárquico actual heredero directo del fascismo

Vallecas

Tres niños hablan despreocupados sentados en el bordillo de la acera. Uno de ellos, una niña totalmente vestida de blanco mira a los otros y ríe divertida, con un pie apoyado sobre un cascote de piedra. En segundo plano hay una mujer, de pie, apoyada en el quicio de la puerta, que les mira y sonríe, seguramente entretenida con la inocencia y las ocurrencias de los pequeños. La imagen es casi idílica hasta que nos fijamos en las paredes de la casa, tan heridas sin compasión por la metralla que apenas se mantienen en pie, y ampliamos el foco vemos que esta casa, ante la que una familia pasa el tiempo al tenue sol de una mañana de noviembre, es la única que ha sobrevivido al bombardeo del día anterior. Esto es Vallecas. los que menos tenían lo perdieron todo. Menos la dignidad.

El golpe de estado fascista y la Guerra Civil que siguió a su fracaso no pillaron por sorpresa a nadie en Vallecas, por aquel entonces municipio independiente de Madrid que ya contaba en 1936 con más de 50.000 habitantes, obreros en su mayoría que habían llegado en los años 20 desde Castilla La Mancha, Extremadura o Andalucía y que habían levantado sus casas con sus propias manos en Entrevías, Palomeras, El Pozo… Con semejante población los partidos obreros estaban bien organizados en Vallecas; PSOE, PCE Y CNT usaban sus sedes como escuelas de alfabetización para los obreros y sus familias, como comedores para los más necesitados y, sobre todo, organizar a los trabajadores en su propia defensa y en la de la República.

Nada más conocerse el golpe de estado las organizaciones obreras movilizaron a sus militantes y estos respondieron de forma valerosa exigiendo armas para defender el sueño que tan largamente habían perseguido. Rápidamente consiguieron tomar el control del barrio frente a los fascistas, que pretendían hacerse con la avenida de La Albufera, entonces carretera de Valencia, para, al igual que durante la batalla del Jarama, controlar el paso de personas y suministros hacia la capital y el polvorín del Pueblo de Vallecas. Los comedores comunales se extendieron y la organización obrera llegó incluso a recogidas de ropa, utensilios y la emisión de vales ante la falta de dinero.

Los bombardeos masivos sobre Madrid comenzaron a primeros de noviembre de 1936, en paralelo a la ofensiva fascista para tomar la ciudad desde Carabanchel, Casa de Campo, Carretera de La Coruña y Ciudad Universitaria. También se esperaban ataques en Vallecas, por lo que Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor del Ejército Republicano y encargado por José Miaja organizador de la defensa de Madrid, envía a Líster a Entrevías aunque rápidamente, el 8 de noviembre, es enviado a la Casa de Campo a repeler la ofensiva ordenada por Varela.

El fracaso en la conquista de Madrid, ayudado en gran parte por el hallazgo en un carro de combate italiano perdido en la Casa de Campo de una copia del plan de ataque de los franquistas, y por la llegada a Madrid de las Brigadas Intenacionales, que entraron en combate el día 9 haciendo suya nuestra guerra, llevó a Franco a tomar la decisión de que si no podía tomar Madrid, lo destruiría “Destruiré Madrid antes que dejárselo a los marxistas”. Vallecas fue el barrio (entonces aún pueblo) más afectado por las bombas que caían desde los trimotores Junkers Ju 52, dos de los cuales están expuestos en el Museo de La Aviación de Cuatro Vientos. Están documentados 35 muertos y 42 heridos en Vallecas aunque pudieron ser muchos más.

¿Por qué se bombardeó Vallecas? no hay razones militares para ello. Los hombres y mujeres vallecanos que no estaban luchando en el frente, cruzaban cada día a Madrid por el puente del arroyo Abroñigal para trabajar. Se trataba simplemente de un ataque fascista a la clase trabajadora, a las organizaciones obreras, fuertes en Vallecas. Ninguna bomba franquista cayó sobre el barrio de Salamanca, caían sobre barrios obreros como Vallecas, como Tetuán, caían sobre el arte del Museo Del Prado o el Palacio de Liria, abierto a los madrileños por el Partido Comunista, caían sobre la estación de metro de Puente de Vallecas mientras era usada como refugio.

Diario “El Liberal” 6 de Noviembre de 1936
Los combates aéreos también fueron frecuentes en el cielo de Vallecas hasta bien entrada la primavera de 1937. Los vallecanos, como el resto de madrileños, salían a la calle a contemplar y vitorear a sus “Chatos” y sus “Moscas” que ponían en desbandada a los “Chirris” italianos. Dos de estos Chirris fueron derribados en Vallecas el 5 de noviembre, cayendo uno cerca del puente de Vallecas y el otro en un descampado cercano de Moratalaz.

Con el desplazamiento de tropas hacia otros frentes la vida pasaba relativamente tranquila en Vallecas hasta marzo de 1939 cuando el Coronel Segismundo Casado, jefe del ejército del Centro desde mayo de 1938 y anticomunista declarado, crea el Consejo Nacional de la Defensa y da un golpe militar contra el gobierno de Juan Negrín con la intención de entregar Madrid a Franco: “entre militares llegaremos a entendernos”, decía. Sólo encontraron la oposición militar del PCE hasta que en la madrugada del 9 de marzo entró en acción el IV cuerpo del ejército del anarquista Cipriano Mera y acabó con toda resistencia. La dirección del Partido Comunista se reunió en Villa Eloísa, sede de su estado mayor, y decidió prepararse para la evacuación. El 28 de marzo las tropas franquistas entran sin oposición en Madrid sin pegar un sólo tiro. Por la Avenida de la Albufera desfila el Segundo Tercio de Requetés y los vallecanos que se les habían resistido durante tres años eran recluidos en el campo de concentración creado en el campo del Rayo Vallecano (entonces A.D. Rayo), equipo que jugaba en el campeonato de la Federación Obrera de Fútbol. Curioso.

Guillermo Nevado @Droga_Oporu

lunes, 6 de febrero de 2017

Los niños del Donbás

Otro conflicto del que desconocemos totalmente sus consecuencias y su alcance trágico, ya que de eso se encarga los medios de "comunicación" de Occidente. En muchos casos informando con medias verdades, no hay peor cosa, con noticias falsas y tendenciosas, o simplemente haciendo apagón informativo ocultando así las noticias al espectador, lector medio que solo consume "información" a través de los medios de "información" de las grandes corporaciones empresariales que controlan las noticias a su antojo. Ya se sabe, aquello que no salen en los medios de "comunicación" no existe.

En esas estamos con la guerra civil en Ucrania que se ha vuelto a vivar con el bombardeo  masivo indiscriminado  de los barrios de la localidad de Donestk, causando mas de veintena de muertos, incluidos niños, por parte del ejercito ucrania a finales de enero rompiendo de forma unilateral los acuerdos firmados de paz, cuando estalla la polémica por el fichaje del futbolista ucraniano Roman Zozulya. Uno de los argumentos esgrimido por el jugador en su defensa, es que el solo colabora o colaboro en campañas de recogida de dinero para los niños del Donbás. Pues aquí esta para lo que sirve el dinero que dice que recauda para esos niños.

En este conflicto, auspiciados por la Estados Unidos y respaldado por la Unión Europea no vemos ninguna sanción, ningún comunicado de condena por parte de ninguna ONG "humanitaria" y ya no digamos ninguna sanción por parte de la UE contra el "gobierno" golpista de Ucrania. Esta es la doble vara de medir de los progres y de las "democracias" occidentales.

Desde aquel tristemente célebre 15 de noviembre de 2014 en que el presidente de Ucrania pronunciase durante su visita a Odesa su lapidaria frase: “Nosotros tendremos pensiones y ellos no. Nuestros hijos irán a la escuela y los suyos estarán sentados en los sótanos…” parece que es la única promesa que ha cumplido durante su mandato.
Durante los últimos días de enero y primeros de febrero, muchos niños del Donbás han vuelto a los sótanos y han vuelto a ver como cohetes “Grad” destrozaban sus viviendas y sus escuelas.
¿Hasta cuándo?

Íñigo Aguirre es traductor de ruso en sus ratos libres.

Tomado de La República.es Diario Obrero y Republicano: http://larepublica.es/2017/02/05/los-ninos-del-donbas/

sábado, 4 de febrero de 2017

Stalingrado ¿Como era antes del ataque nazi?

Este 2 de febrero se conmemoro el 74 aniversario de la victoria sobre el fascismo en Stalingrado. El ejercito rojo y la población civil le asestaron una dura puñalada a la maquinaria bélica nazi. En 1943 comienzo el declive del ejercito nazi y su cuesta hacia abajo hasta su aniquilamiento total en 1945.

Últimamente asistimos con estupor, pero no con sorpresa, de como la burguesía y la propaganda occidental esta reescribiendo la historia de la 2ª guerra mundial, no solo minimizando el papel principal que jugo en la derrota de la Alemania nazi, sino acusándoles de ser causante de ella y un ejercito agresor e invasor.

Pero como escribió el padre de la teoría comunista y artífice de la Unión Soviética "la verdad siempre es revolucionaria," pese a los intentos de occidente por borrar todo vestigio de ella, y al final resplandece a poco que escarbes en ella.

Encontrareis cientos de vídeos y documentales sobre Stalingrado. Encontrareis películas, pero yo os recomiendo esta, Stalingrado de 2013 http://www.filmaffinity.com/es/film308748.html. Porque es rusa, porque es diferente y porque es humana


Lo que no encontraréis serán fotografías de cómo era Stalingrado antes de la guerra.


Esta foto se titula "Paseo por la calle Gogol".



Plaza de los Combatientes Caídos.

Plaza de los Combatientes de la Revolución.


Casa de los Pilotos. Hoy es un edificio de la Facultad de Medicina,

Casa del Libro.


Casa de los Soviets. Hoy es el hotel "Stalingrad".


Casa Regional de Teatro "Máximo Gorki".

Casa del Ejército Rojo.


Hotel "Intourist".


Cine "Komsomolets".


Y para terminar, algo de música -que hace mucho que no pongo- siguiendo con algunos alemanes que sí reconocen lo que supuso la derrota de Stalingrado para el fascismo y para el orgullo alemán. El detalle del himno soviético al final (4'31) es un homenaje a los vencedores. Que el fondo el que quiere y sabe interpretar los hechos históricos, no fue sobre el pueblo alemán, sino sobre el fascino. Con cual con la victoria de ejercito rojo sobre el ejercito nazi, tod@s ganamos




Tomado del bloc El territorio del Lince: http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/2017/02/stalingrado-el-2-de-febrero-de-1943-el.html

viernes, 3 de junio de 2016

Cómo ayuda la Unión Soviética a España, Harry Gannes

Para comprender los sucesos políticos contemporáneos a los que estamos asistiendo como meros espectadores, zarandeados por la cataratas de información de los medios de la burguesía, también es necesario estudiar los hechos del pasado. El caso de la guerra de España de 1936-1939 se puede comprobar todos los pasos con los que jugo el capitalismo coetáneo de aquella época para derrocar un gobierno, legal, progresista y democrático que había surgido de las urnas en nuestro país. Una comparación de los hechos nos hacen ver las similitudes con los casos de países de Oriente Medio como la República Árabe Siria, en donde el trafico de mercenarios y armas a favor de los rebeldes “fanáticos” religiosos prosigue pese a las buenas palabras de los gobiernos de Occidente y aliados. O como en América los ataques económicos y terroristas son presentados por los medios de comunicación de los poderosos como luchadores por la democracia y los derechos humanos. Nada mas lejos de la realidad de Honduras, Argentina, Brasil pero especialmente sangrante son los ataques virulentos a diario contra la República Bolivariana de Venezuela y su legitimo gobierno progresista. Conocer la historia nos hace aprender a no caer en las trampas que una vez y otra tiende los oligarcas mundiales que bajo sus bonitas palabras de, igualdad, justicia, democracia o derechos humanos se esconde la ancestral lucha de clases contra los mas desfavorecidos y sus representantes políticos.

Harry Gannes (1900 – 1941), fue un periodista norteamericano editor del diario Daily Worker en los años 30. Fue uno de los fundadores de la Liga de Jóvenes Comunistas, de la que sería también Secretario General. Visitó China durante algunos años en tiempo de la revolución, relato que contaría en su libro When China Unites An Interpretive History Of The Chinese Revolution, en 1937; igualmente dedicaría gran parte de su trabajo a denunciar el movimiento de No Intervención creado por las potencias capitalistas, Inglaterra y Francia, para beneficio de los rebeldes fascistas y sus sostendedores y amos, Alemania e Italia, y que dejó a la España Republicana aislada internacionalmente, con el único apoyo efectivo de la Unión Soviética.

En este último contexto escribiría en 1936 por encargo de la Internacional Comunista el libro que Cuestionatelotodo, está traduciendo a nuestra lengua. en vista de que hasta ahora nunca había sido publicado en español: How the Soviet Union Helps to Spain, Cómo ayuda la Unión Soviética a España.

A continuación, publicamos la primera entrega:

CÓMO AYUDA LA UNIÓN SOVIÉTICA A ESPAÑA (I)

Geográficamente, España es el país de Europa más alejado de la Unión Soviética. Sin embargo, en la batalla contra el fascismo, por la democracia, la libertad y la paz mundial, la Rusia soviética y la España democrática y revolucionaria están inseparablemente la una al lado de la otra.

Cuando se desencadenó en España la salvaje guerra civil para derrocar al gobierno democrático legalmente elegido, simultáneamente, recayeron sobre la Unión Soviética las más acerbas calumnias.

Siendo como es el más activo adalid de la libertad de España, la URSS se convirtió en el blanco principal de los ataques de Hitler y Mussolini.

Relataremos aquí la gloriosa ejecutoria de la Unión Soviética en ayuda de la España democrática y contra la actuación conjunta de las potencias fascistas del mundo.

El vendaval belicista desatado en el ámbito diplomático y propagandístico por los enemigos de la clase obrera, la democracia y la paz mundial contra el más leal amigo de España, la Unión Soviética, no amainó ni por un instante. Pero, sola entre todas las naciones en su valerosa defensa de España contra sus poderosos agresores fascistas de dentro y fuera, la URSS no fue únicamente el blanco exclusivo de las potencias fascistas.

También los hubo, entre quienes se hacen llamar amigos de España e incluso “revolucionaristas”, que criticaron a la Unión Soviética, si bien cada vez con menos fuerza.

Algunos no supieron ver la peligrosa situación que, de intento, habían creado las potencias fascistas, las vacilaciones del Reino Unido y Francia, así como la indecisión y la desastrosa política errática de la Internacional Obrera y Socialista, la dirigencia del Partido Laborista y del Primer Ministro francés Leon Blum. Otros creyeron quiméricamente que, por arte de birlibirloque, la Unión Soviética podría modificar todos los factores políticos, geográficos y militares de Europa y desplazar a España el gran dispositivo defensivo que había erigido en el interior de sus propias fronteras para emplearlo contra la colusión de los dictadores fascistas y contra otras potencias que los toleran y alientan.

Cuando los dictadores fascistas y sus apologistas, como William Randolph Hearst, acusan a la Unión Soviética de “instigar” los sangrientos acontecimientos de España, deberían tener presentes dos hechos fundamentales:

En primer lugar, ¿por qué habría de elegir la URSS al país de Europa que está más alejado de ella, al menos accesible a su ayuda militar, para lo que los fascistas llaman su “vil complot”?

Y en segundo lugar, ¿pueden explicar los fascistas y sus partidarios por qué “Moscú” habría de desear una guerra civil en un país en el que el Frente Popular antifascista había resultado vencedor; en una tierra en la que un levantamiento cruento sólo podría despertar infames esperanzas en el corazón sanguinario de los fascistas españoles e inflamar las mentes calenturientas de los belicistas fascistas de otros países?

Los enemigos exteriores de España son, esencialmente, los adversarios de la Unión Soviética. Desde su mismo inicio, la guerra civil en España no fue un asunto “nacional”. En su fase embrionaria, conspirativa, también se trató de antisovietismo. A sabiendas de que no podrían derrotar o esclavizar a la mayoría del pueblo español, que en las elecciones de 16 de febrero de 1936 había expulsado a la camarilla gobernante monárquico-fascista-feudal de los Lerroux, Gil Robles y Calvo Sotelo, los militaristas y reaccionarios españoles recurrieron, antes de nada, a la ayuda extranjera para derrocar al gobierno constitucionalmente elegido. Desde el primer momento de la conspiración, la guerra civil española fue un asunto internacional. Y sólo puede resolverse como cuestión internacional que es.

Los verdaderos conspiradores para aplastar la democracia española fueron los dictadores Hitler, Mussolini y Salazar. Para Hitler en especial, los preparativos de la guerra civil en España formaban parte de sus planes bélicos contra Francia, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Para Mussolini, se trataba de un paso importante para arrebatar a Inglaterra el control del Mediterráneo.

No nos proponemos en estas páginas ahondar en hechos ampliamente conocidos, como la complicidad fascista extranjera en los planes de la conspiración para derrocar al legítimo gobierno español, ni investigar en profundidad el hecho, sobre el que ha dado abundante testimonio la prensa burguesa, de que el general Franco y su junta de fascistas y secuaces monárquicos, terratenientes y capitalistas hubieran prometido a Hitler y a Mussolini cuantiosas concesiones coloniales y bases militares en diversas posesiones españolas, en islas del Mediterráneo y el Atlántico, y en la propia península ibérica.

Tan sólo es necesario recalcar una cuestión innegable en este momento: el objetivo de las potencias fascistas en España era consolidar los preparativos bélicos contra Francia, apoderarse de colonias africanas y en otros continentes, destruir la Unión Soviética y extender el fascismo a los países democráticos.

Desde el primer momento, pues, la Unión Soviética empleó hasta la última gota de su energía, de su poder, de sus posibilidades de acción mundial y de su enorme capacidad para movilizar y dirigir a los trabajadores del mundo y a todas las fuerzas del socialismo y el progreso, para ayudar a España a derrotar al fascismo y a los pirómanos de una nueva guerra mundial.

El principio rector de la URSS en defensa de la España revolucionaria y su gobierno legal y democrático quedó expresado en las encendidas palabras de José Stalin al Comité Central del Partido Comunista de España en los días en que se libraba la más decisiva batalla por Madrid.

El 16 de octubre el camarada Stalin telegrafió el siguiente mensaje a José Díaz, Secretario del Partido Comunista de España:

“Los trabajadores de la Unión Soviética, al prestar toda su ayuda a las masas revolucionarias de España, no hacen otra cosa que cumplir meramente con su deber. Están persuadidos de que liberar a España de la opresión de los fascistas reaccionarios no es un deber que corresponde solamente a los españoles sino una tarea común que atañe a toda la humanidad avanzada y progresista”.

Armas y fascismo

Los primeros disparos que realizaron los fascistas en la guerra civil española fueron efectuados con fusiles suministrados previamente por Hitler y Mussolini. Los conspiradores que querían asesinar la democracia española recibieron un contundente revés y fueron inicialmente derrotados. En Barcelona, Madrid y la Sierra de Guadarrama, fueron repelidos los primeros recios ataques de los experimentados militaristas fascistas, armados con pertrechos de muerte alemanes e italianos.

Los rebeldes españoles dieron un grito de alarma en demanda de ayuda a sus protectores alemanes e italianos. Necesitaban más armas. El pueblo oponía una resistencia que jamás llegaron a imaginar. La lucha iba a ser más encarnizada y se iba a prolongar en el tiempo más de lo inicialmente previsto. El pueblo había perdido el miedo a sus antiguos amos.

Se produjo entonces una terrible decisión contra la democracia española adoptada por el gobierno tory inglés con el respaldo de la política acomodaticia del Primer Ministro socialista francés, Blum.

Mientras las potencias fascistas enviaban todo tipo de armas y municiones a los rebeldes españoles, que se encontraban contra las cuerdas y en riesgo cierto de caer derrotados, el gobierno británico, secundado por el socialista Leon Blum, cortó el suministro de armas al pueblo español.

En julio y agosto, el Primer Ministro Leon Blum, con el propósito, según pensaba, de evitar una guerra mundial, consiguió levantar en realidad un bloqueo contra el legítimo gobierno español, privándolo de un derecho jamás desmentido por las normas internacionales, a saber, el de comprar armas para defenderse de una insurrección. Ni que decir tiene que, hasta ese momento, los gobiernos reaccionarios habían ejercido siempre ese derecho para defenderse de los levantamientos populares revolucionarios. Sin embargo, en el momento en que el pueblo, representado por el legítimo gobierno español, intentó adquirir armas para defenderse de una rebelión fascista, fue el Primer Ministro socialista Leon Blum quien sentó las bases para crear lo que posteriormente se conoció como la farsa de la “no intervención”.

Al mismo tiempo, los fascistas que estaban al corriente de la fecha de la rebelión fijada por sus conmilitones en España acusaron también a la Unión Soviética de enviar armas al legítimo gobierno español, a pesar de que, a todas luces, los fascistas contaron con el efecto sorpresa y la ventaja geográfico-militar.

El 1 de agosto, los gobiernos británico y francés acordaron colaborar para establecer lo que más tarde se llamó el Comité Internacional para la Aplicación del Acuerdo de No Intervención en España.

El Reino Unido insistió en la participación de Alemania, Portugal, Rusia e Italia.

Blum dio su visto bueno de inmediato. Los fascistas italianos y, en especial, los alemanes, pusieron en marcha a partir de ese momento las típicas maniobras dilatorias que les caracterizan.

Francia finalmente fijó la fecha de 17 de agosto como plazo de adhesión al pacto de neutralidad. Las dos potencias fascistas no respetaron la fecha tope; aun así, Blum no permitió que los cargamentos de armas llegaran al gobierno constitucional de España. Siguió negociando con Roma y Berlín hasta el 24 de agosto, día en que Hitler anunció un “embargo” en Alemania de armas para España.

Entretanto, las potencias fascistas, como condición para su adhesión al acuerdo de “no intervención”, exigieron la de la Unión Soviética.

La URSS y la “no intervención”

La Unión Soviética era absolutamente contraria a un acuerdo de “no intervención”. Si hubiera contado con la ayuda necesaria de los partidos socialistas, de los movimientos obrero y antifascista de todo el mundo, además del apoyo de los partidos comunistas, la URSS habría podido parar en seco el movimiento por la “no intervención”. Maxim Litvinov, comisario soviético de Asuntos Exteriores, en su alocución de 28 de septiembre a la Asamblea de la Sociedad de Naciones, expresó con toda firmeza las posiciones de la Unión Soviética contra la “neutralidad” y la “no intervención” como formas de ayuda a los agresores fascistas.

La actuación inicial de Blum a instancias de Londres no sólo creó un peligroso precedente; también contribuyó a enredar y complicar las relaciones, poniendo a la Unión Soviética en una situación difícil y comprometida.

Distinguirse en solitario contra el pacto de “no intervención” en las condiciones creadas por el gobierno francés, encabezado por el socialista Blum, y el gobierno tory británico que dirigía el conservador Stanley Baldwin, era en ese momento lo que precisamente deseaban los fascistas. La URSS dejó clara cuál era su postura.

Para la Unión Soviética no se trataba de que el proyecto de “no intervención” fuera justo o útil para España, si bien consideraba que, de detener efectivamente los envíos de armas de Alemania e Italia a los rebeldes españoles, el pueblo español podría ajustarles las cuentas a sus agresores.

La Unión Soviética no podía enfrentarse directamente a Blum por el pacto de “no intervención”, pues tal decisión habría significado hacer el juego a Hitler y a la facción pronazi del gobierno tory de Londres, que estaba tratando de provocar justamente ese estado de cosas.

De este modo, para enviar armamento a España en las difíciles condiciones creadas, la Unión Soviética dependía del grado de apoyo que se pudiera recabar del Partido Laborista Británico, del Congreso de Sindicatos Británicos, del Partido Socialista francés y de la Internacional Socialista, es decir, de todas las fuerzas antifascistas en unidad de acción con los comunistas. De haber actuado sola, con el movimiento laborista inglés y la Internacional Socialista comprometidos en apoyo del acuerdo de “no intervención”, la URSS no habría estado en condiciones de doblegar a los fascistas en una pugna abierta de envío de armas a España.

Estaba claro que ni el Reino Unido ni Francia habrían participado en el suministro de armas al gobierno legítimo y democrático de España.

El resultado habría terminado siendo una carrera desenfrenada entre la Unión Soviética, por un lado, e Italia, Alemania y Portugal, por otro.

Alemania e Italia no sólo están mejor situadas para suministrar cargamentos de armas a España, sino que también controlan las dos únicas rutas que unen la Unión Soviética con dicho país: Alemania, la del norte, e Italia, la del sur. Además, las armadas de ambos países, construidas para la conquista imperialista, dan a esas dos potencias fascistas una más que considerable superioridad en caso de zafarrancho de envío de armas como el que se habría desatado entre la URSS, sola, y dichas potencias, de consuno.

Cuando el Primer Ministro socialista León Blum decretó el acuerdo de “no intervención”, privó a España de la fuente natural de armas y suministros más inmediata y amplia de que disponía para defenderse.

La política británica en España

Entre las potencias imperialistas, el Reino Unido está sumamente interesado en el futuro de España. Cuando los dictadores fascistas planearon instaurar el fascismo en la península ibérica, al Reino Unido se le plantearon una serie de cuestiones contradictorias:

¿Suponía ello una mayor amenaza para su control del Mediterráneo?

¿Cómo afectaría una victoria del Frente Popular en España a las maquinaciones de la política británica de equilibrio de poderes en Europa y al estímulo dado por el gobierno tory al rearme de Hitler?

Si Mussolini se hacía con el control de España y Portugal, ¿qué pasaría con el secular dominio inglés de esas zonas?

Si los antifascistas vencieran a los rebeldes españoles y a sus valedores alemanes e italianos, ¿cómo afectaría ello a las maniobras de los tories para crear un frente reaccionario europeo basado en su propio modelo?

¿No sería cierto que una victoria contra el fascismo en España no sólo consolidaría a las fuerzas de la democracia sino que aumentaría también la influencia de la Unión Soviética en la lucha por la paz y la marcha hacia el socialismo?

Fue principalmente el imperialismo británico el que decidió respaldar al bando de la reacción en España y bloquear los esfuerzos de la URSS por preservar la democracia en ese país.

Preocupado por la posición británica en el Mediterráneo occidental y con la perspectiva de un futuro fortalecimiento de su vieja alianza con la antigua camarilla gobernante en España, el gobierno de Baldwin supeditó su acción internacional a obtener la buena disposición de los venideros dictadores fascistas de España. Al mismo tiempo, los tories ingleses adoptaron medidas para impedir una victoria del Frente Popular que le diera acceso al gobierno legal de España sobre los fascistas.

Una ojeada a las líneas dominantes de la política imperialista británica, trazada por el sector profascista mayoritario del gobierno de Baldwin, explica por qué los tories ingleses lograron convencer a León Blum, Primer Ministro socialista de Francia, de plantear la cuestión de la “neutralidad” como un soborno a los fascistas.

Los tories británicos demostraron que estaban dispuestos a sacrificar la paz y la democracia en Europa y aun a poner en peligro sus propios intereses nacionales debido a su posición reaccionaria y profascista, que conllevaba el apoyo encubierto al general Franco.

El examen de los acontecimientos acaecidos desde el estallido de la guerra civil en España pone de relieve que el espíritu que ha inspirado la política dominante del gobierno británico hacia España se basa, principalmente, en los siguientes objetivos:

1. Los tories están empeñados en la derrota a toda costa del gobierno español del Frente Popular. Aunque no son partidarios de una dictadura respaldada en exclusiva por las bayonetas alemanas e italianas, consideran tal posibilidad un mal menor.

2. La abundante información publicada en los periódicos ingleses, franceses y de los Estados Unidos permite afirmar que el Reino Unido ha llegado a un acuerdo particular con Franco, sobre cuyo alcance concreto sólo cabe especular.

3. Cualesquiera sean las concesiones que los fascistas españoles hayan hecho a Roma y Berlín, los tories ingleses dan por seguro que a ellos se las harán mayores.

4. A juicio del gobierno inglés, la prolongación de los combates –aun cuando los fascistas españoles terminaran resultando vencedores– dejaría a España en tal situación de postración económica, que habría de recurrir a los créditos ingleses para sostener su dictadura. Las dos potencias fascistas, Alemania e Italia, no estarían en condiciones de proporcionar a Franco el dinero que éste pudiera necesitar. A cambio de esos créditos, los gobernantes británicos dan por hecho que podrán revocar algunas concesiones ya otorgadas y perjudiciales para sus intereses.

5. Los tories saben perfectamente que una victoria del gobierno del Frente Popular en España no sólo impulsaría el frente popular antifascista en todo el mundo, sino que daría tal ímpetu a las fuerzas de la paz y el socialismo, que debilitaría rápidamente en sus respectivos países a Hitler y Mussolini y desbarataría el juego tory de contar con Hitler como “estabilizador” del continente.

No obstante, una actuación rápida del Partido Laborista y del Congreso de Sindicatos Británicos equivaldría a ponerle gruesos palos en las ruedas a la maquinaria profascista tory.

Blum, convencido de que estaba impidiendo a los dictadores alemán e italiano enviar armas a los insurgentes españoles, consiguió tan sólo, en una decisión sin precedentes, privar al gobierno legal del derecho reconocido a comprar armas para su defensa, que era la defensa de la democracia mundial, de la paz en Francia y de la paz en el mundo.

So color de apaciguar a la facción derechista del Partido Radical Socialista, integrado el Frente Popular francés, que sostenía que el “aislamiento” de la guerra civil española era el mejor medio para preservar la paz, Blum cayó en la trampa que le tendieron los imperialistas británicos.

Londres estimó oportuno que Blum inaugurara el acuerdo de no agresión por muchas buenas razones, las más importantes de las cuales eran las siguientes:

Francia era el país mejor situado para suministrar las armas y municiones necesarias al gobierno constitucional de España. Si Francia llevaba la iniciativa de la “no intervención”, ella misma, en especial, se ataba de pies y manos.

León Blum, como dirigente socialista y Primer Ministro de un gobierno apoyado por el Frente Popular, podía influir sobre los dirigentes del Partido Laborista Británico y del Congreso de Sindicatos Británicos, así como de la Internacional Obrera y Socialista y de la Federación Internacional de Sindicatos para que apoyaran la política oficial del imperialismo británico.

De este modo, los británicos pudieron ocultar sus maniobras de ayuda a los fascistas españoles y continuar sus negociaciones secretas con Hitler, Mussolini, Salazar y el general Franco.

Debido al pacto franco-soviético de asistencia mutua, factor de paz tan importante, Blum pudo presionar para que la URSS participara en el acuerdo de “no intervención”.

Cómo ayuda la Unión Soviética a España, Harry Gannes (Segunda Parte)

España recurre a la Unión Soviética

Así, mientras los cargueros y las cañoneras de Hitler y Mussolini pululaban por el Mediterráneo y el Golfo de Vizcaya cargados hasta las bordas con armas para los fascistas españoles, Blum se dedicaba en cuerpo y alma a perfilar su acuerdo de no intervención.

Gabriel Péri, el comentarista de política internacional de l’Humanité, órgano del Partido Comunista Francés, parafraseó certeramente en su artículo de 9 de octubre los motivos más sólidos que Blum podía ofrecer en nombre de Francia:

Leon Blum y Anthony Eden, adalides del simulacro del Pacto
de No Intervención, realizado en apoyo a los fascistas agresores del pueblo
español
“Francia decía: mi intención es evitar los suministros a los rebeldes. Para conseguirlo, sitúo al mismo nivel, sin duda, a la República y a los facciosos. Pero, como contrapartida, dificulto la ayuda que estos últimos esperan recibir del fascismo internacional. Cuanto antes se adhieran a mi iniciativa las potencias amigas de la República española y de la paz, tanto mayor será la garantía de que obtendré ese resultado. Con todo, es necesario que ninguna potencia pacífica dé con su abstención una excusa para la espantada de Alemania e Italia.

Cabe imaginar, pues, a qué censuras se habría enfrentado la URSS si hubiera rechazado su adhesión.”

Harry Pollitt, Secretario del Partido Comunista Británico, fue un poco más lejos aún cuando declaró:

“Blum había forzado al gobierno soviético a una política de neutralidad, presionándolo con el futuro del pacto franco-soviético.”

Dados la interacción de los objetivos fascistas, el acicate del imperialismo británico y la transigencia de la política errónea del Primer Ministro socialista francés, Léon Blum, la cuestión a que se enfrentaba la Unión Soviética de una eventual abstención a la adhesión al acuerdo de no intervención era sumamente compleja.

El gobierno soviético, como señaló el camarada Pollitt, se estaba adentrando por un terreno extremadamente complicado en el que un solo paso en falso llevaría a una ruptura diplomática abierta, seguida de la actuación militar de los fascistas y de otras potencias reaccionarias.

La Unión Soviética sabía también que en aquel momento el gobierno tory espoleaba a Hitler y que habría aprovechado ampliamente cualquier negativa soviética a participar en el acuerdo de no intervención. Era tanto el deseo nazi de que se impusiera la política del gobierno tory, que el corresponsal en Berlín de The New York Times cablegrafió lo siguiente el 2 de septiembre:

“Alemania es partidaria de delegar las tareas de verificación de la no intervención a una única potencia y recomienda que la dirección se le asigne al Reino Unido.”

En lugar de permitir la colusión entre los nazis y los ministros tories en contra de España, la URSS procuró hacer todo lo posible en el seno del comité de no intervención para evitar el envío de armamento de los fascistas a España, así como alentar la acción internacional contra los fascistas y destruir la farsa de la “neutralidad” y la “no intervención” en la primera ocasión propicia.

Una vez firmado por los 27 países el acuerdo de no intervención, el fascismo alemán e italiano recurrió a nuevos planes para enviar armas a los fascistas.

Mientras el general Mola, comandante en jefe fascista del Ejército del Norte, cortaba a toda prisa el acceso ferroviario desde Francia a España por Irún, Salazar, el dictador portugués, abría todos los puertos de Portugal a los cargamentos de armas para el general Franco.

De hecho, toda la estrategia de los generales fascistas españoles, tras el revés inicial sufrido en la Sierra de Guadarrama y Barcelona, consistió en abrirse camino hacia Badajoz, en la frontera hispano-portuguesa, por el río Tajo, para, con los pertrechos recibidos de Alemania e Italia, vía Portugal, avanzar a sangre y fuego hacia Madrid.

Los partidos comunistas de todos los países dieron la alarma de inmediato.

Pravda, órgano central del Partido Comunista de la Unión Soviética, se expresaba con toda claridad:

“Los trabajadores del mundo no pueden permanecer indiferentes y en silencio mientras se decide el destino del pueblo libre de España al que los mercenarios de Franco tratan de aniquilar por medio de las bayonetas, las balas, las bombas y el hambre.

El valeroso pueblo español vuelve sus ojos hacia la Unión Soviética. En nuestra lucha por el socialismo el pueblo español encuentra su fuerza, inspiración y energía.”[1]

Por primera vez en su historia –durante esta feroz guerra civil en que la reacción está tratando de derrocar al gobierno legítimo–, España y la Unión Soviética intercambiaron embajadores. En ambos países, los representantes fueron recibidos entre muestras de alegría y entusiasmo, y firmes promesas de estrechar aún más las relaciones e incrementar una cooperación inquebrantable.

En Francia, tras asumir la dirección de la lucha contra la “neutralidad” y el proyecto de no intervención para tratar de lograr una movilización de masas capaz de torcer el desastroso rumbo de Blum, Maurice Thorez, Secretario del Partido Comunista de Francia, dirigió una carta abierta a Paul Faure, dirigente socialista. En nombre de los comunistas franceses, Thorez instaba a unirse a los partidos socialista y comunista para exigir el levantamiento del embargo de armas impuesto contra España.

¡Armas para España!

Mientras la Unión Soviética se preparaba, a la primera oportunidad que tuviera, bien para forzar la completa adhesión a una interrupción total de los envíos de armas a España en el marco del acuerdo de no intervención, bien para restituir al legítimo gobierno de España en su derecho a comprar armas, los comunistas de todo el mundo encabezaban la lucha contra la vergüenza de la neutralidad.

Extraordinaria fue la enorme manifestación, en que participaron 100.000 personas, organizada por el Partido Comunista de Francia el 4 de septiembre en contra de la no intervención. El 7 de septiembre, la huelga del sindicato obrero del metal sacó a las calles a 225.000 trabajadores franceses cuyas reivindicaciones retumbaron por toda Francia: “¡Armas para España! ¡Aviones para España! ¡Abajo el embargo impuesto a España! ¡Ayudemos a nuestros hermanos españoles!”

En lugar de rectificar su política de no intervención presionado por la abrumadora mayoría de las masas de Francia, Blum defendió airadamente su posición. La adhesión inflexible de Blum a la errónea política de no intervención animó a los dirigentes reaccionarios del Partido Laborista Británico a seguir un camino parecido y dio una excusa a la Internacional Obrera y Socialista para, de momento, abstenerse de todo acto contrario a la política tory o independiente de ella.

De hecho, los principales portavoces socialistas se convirtieron en un primer momento en los más fervientes defensores del acuerdo de no intervención. Debido a su férreo apoyo a los planes que inicialmente había promovido el gobierno tory de Londres, pusieron en dificultades al gobierno español para defender su causa ante los foros internacionales y entre los trabajadores y antifascistas de todo el mundo.

Por ejemplo, mientras el Partido Comunista de Francia exigía poner fin a la farsa de la política de neutralidad y los fascistas enviaban armas a toda prisa a los rebeldes españoles, no era infrecuente toparse con muestras de los típicos planteamientos de la burocracia socialista inglesa y del ala derecha socialdemócrata de Francia y Estados Unidos, como la contenida en un editorial del periódico socialista judío Forward, publicado en Nueva York.

Rara vez la dañina falsía del acuerdo de no intervención y las contraproducentes ilusiones que alentó se pusieron al descubierto de modo tan inconsciente y manifiesto como en el siguiente editorial de Forward de 8 de septiembre:

“Ahora que todos los gobiernos se han comprometido a no suministrar armas a ninguno de los dos bandos enfrentados y que ninguno de ellos ha vulnerado por el momento el pacto, el gobierno español está en condiciones de ocuparse por sí solo de los fascistas…

Gracias a su sagacidad política y a su perspectiva auténticamente socialista de la guerra civil española, Léon Blum no sólo ha salvado a Europa de una nueva guerra, sino que ha impedido que Hitler y Mussolini ayuden a los asesinos fascistas a ahogar en sangre la España republicana y el movimiento obrero español.”

El mismo editorial proseguía criticando a los comunistas franceses y de otros países por exigir el final de la no intervención, acusándoles de que tal exigencia “suena a provocación”.

Si ésta fuera exclusivamente la posición de Forward, no sería tan lesiva como, de hecho, ha resultado ser. Pero lo cierto es que dieron igualmente su apoyo a la postura de Blum (astutamente promovida en sus comienzos por los tories británicos) los dirigentes del Partido Laborista Británico hasta el Congreso de Edimburgo de principios de octubre, casi un mes después. Y también la respaldaron la dirección del Congreso de Sindicatos Británicos, así como la Internacional Obrera y Socialista, y las dirigencias de sus diferentes secciones en todos los países.

Hasta que la Unión Soviética no soltó el bombazo en el seno del comité de no intervención, este planteamiento no se fue al traste.

El propio Primer Ministro Blum, en un mitin del Partido Socialista a mediados de septiembre, declaró gratuitamente que no existía ni la más mínima prueba de que Italia y Alemania hubiesen enviado armas a España tras la conclusión del acuerdo de neutralidad.

Ante semejante actitud del Primer Ministro socialista francés, Léon Blum, que procedía de consuno con el ministro de Asuntos Exteriores británico, y antes de que el gobierno español hubiese presentado las pruebas que había reunido a la Sociedad de Naciones, la Unión Soviética no podía comprometerse a actuar con eficacia contra el crimen de la no intervención.

Sin embargo, durante todo ese tiempo, la ayuda exterior fascista estaba llegando al general Franco.

España protesta

El 15 de septiembre, el gobierno español hizo llegar una nota a la Sociedad de Naciones que contenía pruebas innegables y cuantiosas de envíos de armas a los fascistas españoles desde Alemania e Italia, vía Portugal y las Islas Baleares, con destino a puertos del norte y sur de España. Esta nota, sin embargo, no se publicó hasta el 30 de septiembre y ante la insistencia de la Unión Soviética y España.

A principios de septiembre, el general Queipo de Llano, capitoste fascista de Sevilla, anunció por la radio que había enviado una delegación oficial a Lisboa a felicitar, en su propio nombre, al dictador Salazar y a agradecer al gobierno portugués la ayuda dada al “único gobierno que puede y debe gobernar España”[2].

Franco, el hombre de Hitler en España

Los cables periodísticos de todo el mundo no paraban de referirse a las escandalosas noticias de incesantes envíos de armamento, cada vez más abundantes y descarados, de Italia y Alemania a los fascistas españoles.

Un ejemplo lo constituye el siguiente encabezamiento de un cablegrama para The New York Times (14 de septiembre), remitido desde Lisboa, capital de Portugal:

“Lisboa hace llegar ayuda a los rebeldes españoles. Aquí los funcionarios consienten que Portugal siga siendo un pasillo de tránsito de abundantes suministros a los rebeldes españoles.”

Otra muestra de The New York Times:

“Los rebeldes usan Lisboa como vía de suministro y punto de compra. La embajada insurgente allí adquiere abiertamente gasolina, camiones y alimentos.”

En septiembre, un Comité de Encuesta sobre las Violaciones del Derecho Internacional relativas a la No-Intervención en España[3], no oficial, se reunió en Londres y recopiló pruebas de los envíos de armas italianos y alemanes a los fascistas.

Del comité formaban parte Eleanor F. Rathbone, diputada independiente por las universidades inglesas; J. B. Trend, catedrático de español de la Universidad de Cambridge; Lord Faringdon; John Jagger, del International Union of Distributive and Allied Workers,diputado laborista en el parlamento; R. McKinnon Wood; E. L. Mollalieu y dos secretarios del comité: John Langdon-Davies, que era corresponsal del News Chronicle en España, y Geoffrey Bing.

Con las pruebas reunidas por este comité se podría elaborar un grueso volumen.

Reseñables entre las conclusiones extraídas por el ilustre comité, a cuyas sesiones asistían de incógnito funcionarios del ministerio de Asuntos Exteriores británico, son las siguientes frases:

“Hemos tenido así acceso a nuevas pruebas y estudiado toda una serie de nuevas revelaciones que confirman nuestras conclusiones previas en el sentido de que, desde la fecha del pacto de no intervención, Italia y Portugal han prestado ayuda a los rebeldes en forma de armas y personal técnico, así como otras formas de colaboración…”

“Disponemos, además, de numerosos elemento de prueba que confirman la ayuda alemana antes y después del 3 de agosto de 1936, fecha en que el gobierno alemán informó al francés de que ni se había enviado material de guerra a los rebeldes españoles ni se les enviaría.”

Obsérvese bien, en especial, la declaración final de dicho comité:

“Una circunstancia adicional que plantea un grave problema es que, de acuerdo con nuestra información, el gobierno británico conoce, por personas a su servicio, de la existencia de violaciones del acuerdo de no-intervención.”

Desde un principio, el gobierno tory conocía a través de sus numerosos agentes secretos en Portugal y sus representantes consulares y diplomáticos en Sevilla, Cádiz, La Coruña y otros lugares de España bajo control fascista que los rebeldes estaban recibiendo continuamente desde Italia y Alemania todas las armas que necesitaban, en flagrante violación del acuerdo de no intervención.

Durante más de 200 años, la política exterior portuguesa se había decidido en Londres. Bajo la dictadura de Salazar, Portugal se había convertido, más que nunca, en una auténtica marioneta del imperio británico. De hecho, en Portugal no se podía tomar ninguna decisión política de calado sin contar con los intereses comerciales británicos, el consentimiento de sus agentes diplomáticos en Lisboa y la aprobación del gobierno Baldwin.

Las masas soviéticas en acción

Mientras tanto, los trabajadores soviéticos prestaban “toda la ayuda que podían a las masas revolucionarias españolas”.

Nunca desde la Revolución de Octubre habían estado tan entregadas las masas rusas, habían sido tan conscientes del peligro para el pueblo español y la paz mundial.

Hitler y Mussolini, así como el Reino Unido, han acusado a la URSS de enviar armas en secreto a España. Sin embargo, no hay ni una sola prueba de ello. Cierto es que las masas soviéticas organizaron gigantescas manifestaciones por España en las que se recaudaron cantidades enormes de dinero. Hicieron cuanto estaba a su alcance para ayudar a España a derrotar al fascismo. Antes del 2 de octubre, los trabajadores soviéticos habían colectado diez millones de dólares para España. Las mujeres de la URSS habían enviado dos millones de dólares en comida y ropa a las mujeres y niños españoles. Se mandaron abiertamente varios cargamentos de alimentos por barco.

El heroico pueblo español, privado de armas, contuvo a los fascistas como pudo. El general Franco, advertido de que la Unión Soviética preparaba un formidable ataque contra el pacto de no intervención a fin de detener los envíos de armas a los rebeldes, dio órdenes de lanzar una brutal ofensiva. Llegado ese momento, ya con decenas y decenas de tanques italianos, con más de cien aviones de caza y bombarderos, y más armas y municiones de las que podían emplear sus hordas de tropas alemanas, italianas y moras, habría sitiado Madrid.

Inmediatamente después de que entrase en Madrid, Franco contaba con la promesa de que Alemania e Italia reconocerían la dictadura fascista española, lo cual liquidaría definitivamente y a su favor la farsa de la no intervención. Ése fue el motivo de que siguiera adelante aún con mayor vesania.

Fue entonces cuando el gobierno español tomó las primeras medidas que permitieron crear las condiciones favorables para la posterior acción de la Unión Soviética.

Plenamente al tanto por sus informadores alemanes, italianos y británicos de la inminente actuación de la Unión Soviética y del gobierno español, el general Franco dio la orden de tomar Madrid a toda costa y lo antes posible.

El gobierno español había enviado a la Sociedad de Naciones su nota, que incluía numerosos pruebas del apoyo exterior fascista a los rebeldes españoles, el 15 de septiembre. Pero no fue hasta finales de ese mes cuando Álvarez del Vayo, ministro de Asuntos Exteriores de Madrid, pudo, con la ayuda de la Unión Soviética, conseguir la publicación y análisis de las pruebas.

Se trataba de un paso preliminar necesario para que la Unión Soviética pudiera refutar todo el montaje ante el comité de no intervención de Londres.

Ni que decir tiene que el general Franco se dio cuenta de que la acción de la Unión Soviética ponía en grave peligro a su junta fascista, así que no perdió ni un minuto en su avance sobre Madrid.

A veces surge la pregunta de por qué “esperó” la URSS a que el general Franco estuviera a las puertas mismas de Madrid, antes de conmocionar al mundo con una nota como la de 7 de octubre en la que se desenmascaraba la ayuda exterior fascista a los insurgentes reaccionarios españoles.

La Unión Soviética jamás perdió un solo momento, una sola ocasión, ni la más mínima posibilidad, de dar la mayor ayuda al pueblo español. Sabedor de ello y precisamente por ello, el general Franco y sus valedores fascistas llevaron su ofensiva hasta un punto de ruptura.

Si se tienen presentes los principales factores, ya indicados, de la relación de la URSS con España, el análisis de las fechas y acontecimientos posteriores a la actuación del propio gobierno español mostrará la rapidez, pertinencia y máxima efectividad de las acciones de la Unión Soviética.

La primera oportunidad que España tuvo de hacer oír su voz ante la Sociedad de Naciones en relación con la criminal ayuda fascista exterior a los rebeldes españoles fue a finales de septiembre.

De haber iniciado una acción diplomática semejante, la Unión Soviética se habría arrogado el derecho a suplir y usurpar la iniciativa del gobierno legal de España. Cuando el gobierno español dio efectivamente el paso, la URSS actuó con rapidez y extraordinarios resultados no sólo en los ámbitos diplomáticos, sino también, y aún más importante, en el seno del movimiento obrero y antifascista mundial.

El 25 de septiembre, el ministro de Asuntos Exteriores español, Álvarez del Vayo, en una crítica demoledora de las potencias que apoyaban a los fascistas españoles, fue el primero en exigir el fin de la farsa de la no intervención.

Con palabras ardientes, del Vayo declaró:

“Cada defensor español de la República y la libertad que cae en el frente por el fuego de estas armas importadas de la manera más cínica y en cantidad mayor, a pesar del Acuerdo de la No Intervención, es una demostración irrefutable del crimen que se comete contra el pueblo español.”

Fue ésta la primera salva diplomática que estremeció al movimiento obrero mundial.

Más tarde, el 28 de septiembre, Maxim Litvinov, comisario soviético de Asuntos Exteriores, acometió la lucha, una lucha que los imperialistas británicos trataron de echar por tierra, pero que fueron incapaces de sofocar, una lucha que produjo los resultados más inmediatos en el movimiento obrero internacional y en los círculos antifascistas.

“El gobierno soviético considera inaplicable el principio de neutralidad a una guerra declarada por rebeldes contra su gobierno legítimo”, insistió Litvinov, “antes al contrario, considera que es una violación de los principios del derecho internacional”[4].

La ayuda fascista, desenmascarada

La primera noticia extraordinaria que recibió la opinión pública sobre la exigencia soviética planteada al comité de no intervención de Londres se produjo el 7 de octubre.

“En realidad”, escribió el 8 de octubre Ferdinand Kuhn Jr., corresponsal de The New York Times en Londres, “Rusia ha presentado dos notas, no una, al comité. La primera, que se adelantó en una semana al bombazo de ayer, fue entregada por escrito el pasado miércoles por Samuel Kagan, encargado de negocios soviético en Londres.”

En la primera nota, la URSS exigía dos cosas: (1) que un comité imparcial se desplazase a la frontera hispano-portuguesa para investigar la cuestión de los envíos de armas. (2) que, en lo sucesivo, algunos miembros de este comité quedaran asignados a tareas de verificación del cumplimiento del acuerdo de no intervención.

El gobierno británico fue ampliamente informado de las violaciones del acuerdo de no intervención llevadas a cabo por las potencias fascistas, en especial de la cínica ostentación con que su marioneta portuguesa transgredía el acuerdo. El Sr. Kuhn dice lo siguiente: “La nota se distribuyó a algunos miembros del comité de no intervención, entre ellos los británicos, que se mostraron ciertamente preocupados por las evidencias de mala fe de alemanes e italianos y estimaron oportuno el envío de un grupo imparcial que investigue sobre el terreno.”

Pero lo que hicieron los británicos, en realidad, fue tratar de neutralizar los esfuerzos de la Unión Soviética.

Fue en ese momento cuando la URSS hizo pública su nota, más enérgica, de 7 de octubre, que no “se distribuyó a los miembros del comité de no intervención” sino que se dio a conocer desde Moscú a las masas del mundo.

Un chato soviético

Samuel Kagan, en nombre del embajador soviético Ivan Maisky, hizo entrega de esa nota –que provocó una acalorada sesión del comité de intervención– a Lord Plymouth, presidente británico del comité.

La situación en la que la URSS adoptó esta drástica medida era extremadamente complicada. Por ejemplo:

El Congreso de Sindicatos Británicos acababa de votar recientemente a favor del acuerdo de no intervención que, por intermedio de Blum, había promovido el gobierno toryinglés.

En ese momento se estaba celebrando el Congreso del Partido Laborista Británico en Edimburgo, al que asistió una delegación española para solicitar el fin de la farsa de la no intervención. A pesar de la nota de la Unión Soviética, el Congreso del Partido Laborista Británico, contra los deseos de la mayoría de los delegados, recurrió al procedimiento del voto por delegación y por representación, habitual en los congresos del partido, con el resultado de 1.836.000 votos favorables a continuar dando su conformidad a la no intervención, frente a 519.000 en contra.

El Primer Ministro socialista francés Blum seguía respaldando, imperturbable, la vergüenza de la no intervención.

La Internacional Obrera y Socialista, al igual que la Federación Internacional de Sindicatos, continuaban apoyando, en ese momento, la no intervención.

Sola, enfrentada a las otras 26 naciones integradas en el pacto de no intervención, dirigido por el imperialismo británico, detrás de cuyas faldas se escondían los fascistas alemanes e italianos, la Unión Soviética entró, no obstante, en acción. La Unión Soviética presentó su nota.

En nombre de los 170 millones de ciudadanos de la URSS, la nota soviética venía a sumarse a la batalla iniciada por el gobierno español. El documento soviético rezaba así:

“En notas dirigidas el 15 de septiembre a los gobiernos de Portugal, Italia y Alemania, el gobierno español protestaba por el envío de ayuda y armamento militar por parte de esos países a los rebeldes españoles.

El gobierno español también ha remitido dichas notas a otras partes del acuerdo de no intervención, solicitándoles que adopten medidas para poner fin a una situación en la que el gobierno legal de España ha quedado sometido a un auténtico bloqueo, mientras los rebeldes, sin ningún tipo de impedimento, reciben por diferentes vías aviones y diversos tipos de armamento.

En su declaración a la Sociedad de Naciones, Julio Álvarez del Vayo (ministro español de Asuntos Exteriores) planteó esa misma cuestión ante todos los Estados miembros. El gobierno español recogió en su “Libro Blanco” y en otra documentación adicional, publicada el 3 de octubre, una larga enumeración de hechos que constituyen violaciones del acuerdo referidas al último periodo.

Basta con relatar los siguientes hechos:

El 10 de septiembre, treinta y tres vagones de mercancías cargados de cajas que contenían las piezas sin ensamblar de catorce aviones procedentes de Hamburgo llegaron a Sevilla desde Portugal.

El 20 de septiembre, doce grandes aeroplanos alemanes aterrizaron en Tetuán. Posteriormente, estos aviones se emplearon para trasladar tropas de la llamada Legión Extranjera de Tetuán a España.

El 29 de septiembre, el gobierno español recibió un informe en el que se relata que el 27 de septiembre, a través de la frontera española y procedente de Lisboa, se efectuó el envío de un cargamento de gas venenoso y de munición de guerra.

Una serie de testigos interrogados por el comité de Londres que preside la diputada inglesa Eleanor Florence Rathbone, así como numerosos corresponsales de prensa que han publicado lo que ellos mismos han visto, confirman que el suministro de armas a los rebeldes vía Portugal se sigue produciendo a gran escala.

Los rebeldes disponen de tanques y bombarderos de origen alemán e italiano de los que carecía el ejército español al principio de la sublevación.

Entre los aeroplanos derribados por las milicias había nueve de origen alemán que llevaban el distintivo de fabricación “Henkel”. El traslado de las tropas rebeldes desde Marruecos se produce en aviones alemanes e italianos a través de Gibraltar.

La región fronteriza con Portugal parece ser, desde el inicio mismo de la rebelión, la base principal de los insurgentes.

En Portugal forman los rebeldes sus destacamentos y desde ese país reciben destacamentos militares. Desde la constitución de su comité, el propio gobierno soviético planteó la necesidad de investigar las actuaciones de Portugal que constituyen una flagrante violación del acuerdo y de adoptar las medidas oportunas para poner fin a tales actuaciones.

El gobierno soviético teme que una situación como la creada por la reiterada violación del pacto de no intervención de Londres haga inoperativo dicho pacto.

El gobierno soviético no puede consentir que ciertos firmantes del acuerdo de no intervención transformen tal acuerdo en una tapadera de la asistencia militar a los rebeldes contra el gobierno legal.

En consecuencia, el gobierno soviético se ve en la obligación de declarar que, si esas violaciones no cesan inmediatamente, se considera liberado de los compromisos suscritos en citado acuerdo.”[5]

CÓMO AYUDA LA UNIÓN SOVIÉTICA A ESPAÑA (III)

Los trabajadores del mundo se mueven

La acción de la Unión Soviética electrizó al movimiento obrero y antifascista internacional.

Aunque con la ayuda de Lord Plymouth las potencias fascistas criticaron acerbamente las

revelaciones soviéticas sobre su criminal ayuda a los rebeldes españoles, la nota de la URSS marcó un punto de inflexión en la política del Partido Laborista Británico, la Internacional Obrera y Socialista y la Federación Internacional de Sindicatos.

La primera reacción a la nota soviética fue la decisión del Congreso del Partido Socialista de Bélgica de exigir el final de la política de neutralidad y reconocer el derecho del gobierno español a adquirir armas.

La nota también afectó profundamente al movimiento laborista británico y ha generalizado el sentir de que los trabajadores deben poner en marcha una campaña para forzar al gobierno de la nación a apoyar a la URSS.

Pero nada pudo hacer cambiar al Primer Ministro francés Léon Blum. Temeroso de que la actuación de la URSS pudiera trastocar sus minuciosos planes, el gobierno británico se apresuró a enviar a París a Sir Anthony Eden, ministro de Asuntos Exteriores, para atar en corto a Blum y asegurarse de que no sacase los pies del tiesto. Herbert L. Matthews, en un cablegrama remitido desde París al New York Times, publicado el 8 de octubre, cuenta la historia:

“A pesar de la amenaza rusa de abandonar el comité de Londres, Francia no vacilará en su política de no intervención en España, según le hizo saber hoy mismo Léon Blum a Anthony Eden, Secretario de Estado británico de Asuntos Exteriores, en una larga conversación”.

Blum no sólo reiteró su compromiso con la impostura de la no intervención, sino que, según parece, prometió vencer la creciente resistencia a sus planteamientos en las filas del movimiento obrero mundial.

Mr. Matthews seguía informando:

“Se sabe que el Quai d’Orsay [ministerio de Asuntos Exteriores francés] ha mantenido contactos con Maxim Litvinov, comisario soviético de Asuntos Exteriores, aconsejando moderación… En dos ocasiones anteriores infligió [Blum] sendas derrotas a los comunistas cuando se enfrentaron por la cuestión española y no hay razón para creer que no pueda volver a hacerlo si le causan problemas.”

Lord Plymouth, el presidente británico del Comité de No Intervención, que actuaba como abogado de parte de los miembros fascistas de dicho comité, convocó una reunión de los delegados el 9 de octubre.

Los representantes de la Italia y la Alemania fascistas pronunciaron discursos extremadamente provocativos. A las acusaciones de la Unión Soviética, confirmadas con pruebas que obraban en poder del gobierno británico y hechas públicas además por testigos y periodistas ingleses, los fascistas respondieron con contraargumentos sin base alguna.

Quedó patente que la actitud de Portugal al abandonar la sesión y las tácticas alborotadoras y vocingleras de los portavoces alemán e italiano no eran sino maniobras obstruccionistas para confundir a la opinión pública e impedir que el Comité de No Intervención diera siquiera la impresión de ejercer sus funciones.

El 12 de noviembre, la Unión Soviética, en una nota muy breve, exigió que se actuara, lo cual irritó en especial a los británicos. Maisky, el embajador soviético, transmitió a Lord Plymouth las siguientes exigencias terminantes:

“En relación con la cuestión propuesta en mi nota que se le entregó el 7 de octubre y que fue objeto de discusión en la última reunión del comité, tengo el honor, en nombre de mi gobierno, de presentar a la urgente consideración del comité los siguientes dos puntos:

La vía principal de suministro de armas a los rebeldes pasa por Portugal y por los puertos portugueses. Las medidas mínimas necesarias y más urgentes para poner fin a estos suministros de armas y a las violaciones del acuerdo de no-intervención deberían consistir en un plan inmediato de control de los puertos portugueses.

Exigimos que el comité establezca tal control.

Proponemos que sea la flota británica o la francesa, o ambas conjuntamente, las que efectúen dicho control.

Sin estas medidas, el acuerdo de no-intervención no sólo incumple sus objetivos, sino que, al amparar a los rebeldes, opera en detrimento del gobierno legal español.

Tengo el honor de solicitarle que las propuestas más arriba formuladas se traten en la próxima reunión del comité, que le pido convoque sin demora.”

Fue demasiado no sólo para el aristócrata Lord Plymouth, sino también para el órgano oficial del Partido Laborista Británico, el London Daily Herald.

El Herald, que había aplaudido tímidamente la gestión inicial de la Unión Soviética desveladora de la ayuda fascista a los rebeldes españoles, quedó desconcertado cuando la URSS consiguió a toda prisa que la ridícula sesión del comité se convirtiera en una enérgica exigencia de dar paso a la acción. El Herald tachó la propuesta de Maisky de controlar las vías portuguesas de suministro de armas a los fascistas españoles de “torpe” y “maliciosa”.

En lugar de reconocer que la Unión Soviética podría actuar con mayor eficacia en su ferviente lucha contra el embeleco de la no intervención sólo si contaba con el respaldo de las masas conscientes del mundo, el órgano de la dirección del Partido Laborista Británico pretendió arrojar un jarro de agua fría sobre el entusiasmo que, en esos momentos, cundía entre los trabajadores ingleses.

Con el apoyo de las más amplias masas, las gestiones diplomáticas efectuadas por la Unión Soviética en Londres se podrían convertir en las armas que necesita el pueblo español.

A pesar de lo mucho que se mofó el Daily Herald cuando la Unión Soviética adoptó sus primeras medidas contra los planes de la no intervención, los dirigentes del Partido Laborista Británico estaban abocados a cambiar muy pronto toda su política como consecuencia del ataque del gobierno soviético contra los escandalosos resultados del acuerdo de no intervención.

Lord Plymouth estaba aún más enojado. En su respuesta, afirmaba con obvia irritación:

“Puesto que la contestación del gobierno portugués aún no se ha recibido [la nota original soviética de 7 de octubre se “refería” a los infractores fascistas del Pacto de No Intervención], y puesto que, además, su nota de 12 de octubre no contiene pruebas adicionales de ningún tipo que demuestren que el pacto esté siendo de hecho vulnerado, no creo apropiado convocar una nueva reunión del comité para tratar esta cuestión.”

Llamamiento a la unidad de los comunistas

Gracias a la actuación de la Unión Soviética y a la indisimulada permisividad del gobierno británico con la vulneración del frágil acuerdo de neutralidad, los trabajadores empezaron a notar que la falsía de la no intervención les estaba llevando a la guerra, al amparar las provocaciones fascistas y la agresión contra España.

La posición del Partido Laborista Británico con respecto a la no intervención era ya insostenible.

Cuando Maurice Thorez propuso al secretario de la Internacional Obrera y Socialista, Friedrich Adler, la formación de un frente unido de las Internacionales Socialista y Comunista para derribar las barreras que impedían la adquisición de armas al gobierno legal de España, Adler le pasó la pelota a Louis de Brouckère, presidente de la Internacional Obrera y Socialista. De Brouckère, que había estado en España durante los primeros días de la guerra civil, había hecho un llamamiento apasionado a los trabajadores de todo el mundo advirtiendo de que defender la democracia española equivalía a defender la paz mundial.

Pero cuando se trató de actuar al unísono, de apoyar las medidas adoptadas por la Unión Soviética para destruir los instrumentos diplomáticos que favorecían a los rebeldes españoles, los dirigentes de la Internacional Socialista se convirtieron en maestros de la dilación.

Cuando los asesinos trotskistas fueron ejecutados en la Unión Soviética por sus probados intentos de matar a José Stalin y a otros dirigentes soviéticos, así como por haber acabado con la vida de Sergei Kirov en diciembre de 1934, esos mismos caballeros, Friedrich Adler y Louis de Brouckère, secundados por Walter Citrine, del Congreso de Sindicatos Británicos, se dieron mucha prisa en calumniar a la Unión Soviética. Sin embargo, cuando se trató de responder a un llamamiento a la acción a favor de España, donde se derramaba copiosamente la sangre de comunistas, socialistas, sindicalistas y republicanos de izquierda en defensa de la democracia española y la paz mundial contra los enemigos fascistas de la clase trabajadora de todo el mundo, a los portavoces de la Internacional Socialista se les olvidó su antigua premura.

No obstante, el 14 de octubre se celebró finalmente una conferencia en París a la que asistieron Marcel Cachin y Maurice Thorez, en nombre de la Internacional Comunista, y Friedrich Adler y Louis de Brouckère, en representación de la Internacional Obrera y Socialista.

En su exposición de la crítica situación a que se enfrentaba España y de la actuación de la Unión Soviética, los portavoces de la Internacional Comunista hicieron las siguientes propuestas:

1.- Actuación conjunta de la Internacional Comunista, la Internacional Socialista y la Federación Internacional de Sindicatos para suscitar en todos los países una poderosa corriente de opinión favorable a todo tipo de ayuda al gobierno legítimo de Madrid.

2.- Actuación conjunta sobre los gobiernos democráticos para que se levante el embargo y el bloqueo de que son víctimas los defensores de la República española.

3.- Actuación conjunta de las organizaciones internacionales obreras para impedir la producción y el transporte de armas y municiones a los agresores e instigadores de la guerra civil en España.

4.- Actuación conjunta para enviar comida, ropa y medicamentos a los combatientes republicanos españoles.

5.- Actuación conjunta en ayuda de las mujeres y los hijos de los milicianos en el frente y de las víctimas de la guerra civil.

Dichas propuestas de acción conjunta fueron rechazadas. Por entonces aún, el Partido Laborista Británico y el Primer Ministro socialista francés, Léon Blum, insistían todavía en aferrarse al acuerdo de no intervención.

En una declaración pública, Marcel Cachin y Maurice Thorez lamentaron profundamente la actuación de la Internacional Socialista con las siguientes palabras:

“Los trabajadores socialistas y comunistas y todos los demócratas considerarán, como nosotros, que este nuevo rechazo, en las trágicas circunstancias actuales, es sumamente perjudicial para la República española y el movimiento obrero internacional.”[1]

El Partido Comunista de Francia intentó por todos los medios que Blum se desvinculara de su incondicional adhesión a la farsa de la no intervención. El 9 de octubre, Florimond Bonte, miembro del Partido Socialista francés y secretario de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Diputados, comunicó por escrito a Yvon Delbos, ministro de Asuntos Exteriores, su acuerdo con la fracción parlamentaria comunista en que la política de no intervención debía cambiarse.

En respuesta, Delbos reforzó la cooperación con Inglaterra. Blum se negó a ceder un ápice.

“¡Bloquear Portugal!”

El 23 de octubre, el gobierno soviético declaró categóricamente que no se consideraba ligado al

acuerdo de no intervención. Si el pacto no podía imponer de inmediato el fin de todos los envíos de armas a los rebeldes españoles, la Unión Soviética advertía de que no se consideraría obligada a cumplir ninguna de las disposiciones del plan de no intervención.

En una nota entregada al comité de Londres por el Embajador Ivan Maisky, el gobierno soviético declaraba:

“Al aceptar el acuerdo de no intromisión, el gobierno de la Unión Soviética esperaba que todas las partes lo respetaran y que, en consecuencia, la duración de la guerra civil en España, así como el número de víctimas, se redujeran.

Sin embargo, se ha podido constatar que algunas de las partes del acuerdo lo vulneran de manera sistemática, suministrando armas a los insurgentes con total impunidad.

Uno de las partes del acuerdo, Portugal, se ha convertido en base principal de suministro de los rebeldes, mientras el gobierno legal de España sufre el boicot y se ve privado de la posibilidad de adquirir armas allende sus fronteras para defender a la población.

Así, a consecuencia de las violaciones, los rebeldes gozan de una situación privilegiada. Como resultado de esta situación anormal, la guerra civil en España se ha prolongado y el número de víctimas ha aumentado.

El intento de la URSS de poner punto final a estas violaciones no fue apoyado en el comité [de no intervención].

La última propuesta que realizó la URSS defendía el control de los puertos portugueses, que son la principal base de suministro de los rebeldes, pero ni siquiera ha sido incluida en el orden del día de la sesión de hoy.

La URSS, que no desea contribuir involuntariamente a esta situación injusta, sólo contempla una solución:

Devolver al gobierno de España el derecho y la posibilidad de adquirir armas en el extranjero, derecho y posibilidad de que gozan todos los gobiernos del mundo, y que a las partes del acuerdo se les conceda el derecho de vender y entregar armas a España, según decidan.

El gobierno soviético no puede seguir asumiendo responsabilidad alguna por la presente situación, que es manifiestamente injusta para el gobierno legal de España y su población, y, por la presente, se ve obligado a señalar que, conforme a su declaración de 7 de octubre, no se puede considerar vinculado por el pacto de no agresión en mayor medida que el resto de las partes de dicho acuerdo.”

El 26 de octubre, el Comité Ejecutivo del Partido Socialista de España hizo un llamamiento urgente a la Internacional Obrera y Socialista instándola a seguir el ejemplo de la Unión Soviética y a luchar contra la farsa de la no intervención como medio más rápido para asegurar armas al legítimo gobierno español.

El gobierno tory, intuyendo el súbito cambio de postura que, sobre la no intervención, produciría entre los dirigentes del movimiento obrero la actuación de la Unión Soviética, así como la gran oleada de apoyo que suscitaría entre todos los antifascistas, tomó medidas para intentar desacreditar a la URSS.

En primer lugar, el 24 de octubre el gobierno británico acusó a la Unión Soviética de violar el Pacto de No Intervención enviando armas al gobierno legal de España. Para dar una apariencia de total “imparcialidad”, imputó a la Unión Soviética “tres violaciones” y a Italia “una violación”.

En segundo lugar, el 28 de octubre, bajo la dirección de Lord Plymouth, el Comité de No Intervención absolvió por completo a las potencias fascistas de la acusación soviética y de las pruebas publicadas. La actuación de Londres fue demasiado hasta para el corresponsal del periódico republicano New York Herald Tribune, quien, el 28 de octubre, cablegrafió lo siguiente a su diario:

“A Italia y Portugal se les aplicó una densa capa maquillaje, exculpándoles a ambos de la acusación de estar suministrando armas y municiones a los rebeldes españoles.”

Fue la gota que colmó el vaso para el movimiento laborista británico y la Internacional Socialista.

Cambios importantes

Maurice Thorez, portada de Times, 1946

El día en que se encubrió de manera criminal la ayuda fascista a los rebeldes españoles, víspera de la sesión inaugural del parlamento, se reunieron los dirigentes del Congreso de Sindicatos Británicos y del Partido Laborista, quienes votaron a favor de revocar enteramente la decisión adoptada en el Congreso de Edimburgo que había tenido lugar apenas tres semanas antes, cuando la Unión Soviética empezó a desmontar la farsa de la no intervención.

La resolución laborista, inspirada en la animosa y vehemente animadversión que contra la ayuda fascista a los rebeldes españoles había despertado la actuación de la Unión Soviética, declaraba:

“En vista de que el Pacto de No Intervención se ha demostrado en la práctica ineficaz, esta conferencia conjunta exhorta al gobierno británico, que viene actuando de consuno con el gobierno francés, a tomar de inmediato la iniciativa de promover un acuerdo internacional que restituya por completo a la España democrática sus plenos derechos comerciales, incluida la adquisición de material bélico, permitiendo al pueblo español, de ese modo, culminar con la victoria su heroica lucha por la libertad y la democracia.”

Obsérvense la semejanza en la fraseología de las notas soviéticas y de la resolución del Partido Laborista Británico y de los Sindicatos. Sin embargo, esta última se hizo pública tres semanas después de que la URSS actuara, tres semanas cruciales para la democracia española, tres semanas perdidas

En los días más críticos del asalto fascista a Madrid, cuando las masas españolas más necesitaban la ayuda internacional, la Internacional Socialista no actuó. Siguió aferrada al acuerdo de no intervención hasta que la Unión Soviética entró acción.

Fue sólo después de que la URSS emprendiera su encarnizado combate contra la violación fascista del acuerdo de no intervención, después de que la Unión Soviética exigiera el bloqueo de Portugal por parte de Gran Bretaña y de Francia, y después de que hubiera de hacer frente al ataque combinado de todos los reaccionarios del mundo, cuando, por fin, se dignó a actuar la Segunda Internacional.

La respuesta del Partido Laborista Británico y de la Internacional Socialista, y, más tarde, del Consejo Nacional del Partido Socialista francés, en adopción de medidas para cambiar la política de no intervención, en la que con tanta obstinación se habían encastillado antes, llegó sólo después de que la Unión Soviética iniciara su asalto al escándalo de la no intervención.

Sin embargo, al tiempo que se aprobaba esta resolución de suma importancia, la conferencia conjunta rechazó la propuesta presentada de forma independiente por los laboristas británicos para impedir el envío de armas a los fascistas españoles.

A su vez, Sir Walter Citrine, en representación del Consejo de Sindicatos Británicos y del Partido Laborista, instó a la Internacional Obrera y Socialista a adoptar una decisión similar.

Fue sólo entonces, tras la intervención de la Unión Soviética, cuando, en una reunión conjunta de los órganos ejecutivos de la Internacional Obrera y Socialista y de la Federación Internacional de Sindicatos, se aprobó una resolución en la que se exigía a Gran Bretaña y Francia que tomaran la iniciativa de restituir a España su derecho legal de comprar armas.

Así, a rebufo de la actuación de la Unión Soviética en el Comité de No Intervención, la Internacional Socialista adoptó, con fecha de 26 de octubre, la siguiente importante resolución:

“Los respectivos burós de la Federación Internacional de Sindicados (FIS) y de la Internacional Obrera y Socialista (IOS) confirman en su reunión conjunta sus anteriores declaraciones, según las cuales el gobierno legítimo y legal de España debe poder recibir los medios necesarios para defenderse, con arreglo a las normas generales del derecho internacional.

En vista de que el llamado Pacto de No Intervención no ha dado los resultados deseados a nivel internacional, debido a la decisión de las potencias fascistas de ayudar a los rebeldes y a la imposibilidad de ejercer un control real y efectivo, los comités de la FIS y de la IOS declaran que el deber de las clases obreras de todos los países, política y económicamente organizadas, es conseguir, por medio de su acción simultánea sobre la opinión pública y sus respectivos gobiernos, que un acuerdo internacional, concertado a iniciativa de los gobiernos de Francia e Inglaterra, restituya su plena libertad de comercio a la España republicana, cuya defensa debe figurar en primer término entre el conjunto de tareas del proletariado mundial; y hacen un llamamiento a todas las organizaciones obreras y sindicales para que coordinen sus actividades especiales a fin de impedir, en la medida de lo posible, el suministro a los rebeldes españoles.”

Había quedado claro que para todos aquellos que no tenían intención de enviar armas a los fascistas españoles, las informaciones del corresponsal de The New York Times, Frank L. Kluckhohn, que había pasado casi tres meses observando a diario el trasiego de armas a los fascistas, eran ciertas:

“La columna vertebral del ejército del general Franco es ahora italiana, alemana y mora.” (The New York Times de 30 de octubre).

Durante los días más cruentos de la batalla de Madrid, se planteó reiteradamente la pregunta de si la Unión Soviética enviaba armas a España.

Una y otra vez, los fascistas de España, Alemania, Italia y Portugal acusaron a la Unión Soviética de suministrar armas. Con ese pretexto, fueron ellos los que no dejaron de enviar cada vez más armas a los rebeldes reaccionarios.

La Unión Soviética nunca negó el envío de miles de toneladas de comida, ropa y suministros médicos. En cambio, sí desmintió haber mandado armas.

Tras la contundente y efectiva actuación de la Unión Soviética en Londres, la prensa mundial informó de que el gobierno español empezaba a recibir nuevos suministros de armas de diversa procedencia, lo cual, indudablemente, fue posible gracias a la denuncia soviética de la actuación de las potencias fascistas y al acicate que ello supuso para los países en condiciones de suministrarle armas.

Sin el apoyo internacional de la clase obrera y del antifascismo, la Unión Soviética no podía comprometerse en un primer momento, con Blum involucrado de hoz y coz en la política de no intervención y los dirigentes del Partido Laborista Británico a la zaga del gobierno tory en esta misma materia, a tratar de doblegar a los fascistas enviando armas a España. La Unión Soviética, prácticamente en solitario, hizo todo lo que estuvo en su mano al principio para liquidar la farsa de la no intervención como forma más rápida de poder suministrar la mayor cantidad de armas a España.

La posición de la Unión Soviética fue entendida a la perfección y recibida con entusiasmo por todos los grupos antifascistas españoles.

En las filas del Partido Socialista francés surgieron profundos desacuerdos por la tozuda defensa del Pacto de No Intervención a que se aferró Blum, una vez que la Unión Soviética hubo revelado sus efectos reales. Destacados socialistas franceses dimitieron de sus cargos en el partido. El ala izquierda del Partido Socialista hizo campaña a favor del fin de la farsa. El 8 de noviembre se celebró una reunión del Consejo Nacional. El principal tema tratado fue la no intervención en España. Por entonces, las hordas del general Franco golpeaban furiosas las puertas de Madrid. Las quejas de descontento subieron de tono en las filas del Partido Socialista en contra de la intransigente negativa de Blum a abandonar su perniciosa posición inicial. En la reunión del Consejo, Blum defendió apasionadamente su postura. Los pocos pasajes publicados de su discurso, que se mantiene en secreto en su mayor parte, ponían de manifiesto que Blum declaró que sería imposible modificar la posición de Francia con respecto a la no intervención sin la aprobación de Gran Bretaña.

El Primer Ministro socialista hizo hincapié, como argumento central, en el peligro de un ataque fascista alemán contra Francia en el caso de que a España se le restituyera el derecho legal de adquirir armas para su defensa. Blum añadió que, en dicho supuesto, el gobierno británico había asegurado que no acudiría en ayuda de Francia si ésta no era parte del Pacto de No Intervención. No obstante, Blum prometió volver a hablar con el gobierno tory y proponerle vías de cooperación para revocar el plan de no intervención.

“Para muchos observadores aquí”, cablegrafió John Elliot, corresponsal del New York Herald Tribune en París, a su periódico, “la promesa era, aparentemente, una muestra de la habilidad del Primer Ministro francés para resolver sus diferencias políticas. Aunque, supuestamente, era mucho lo que había ofrecido a sus críticos, en realidad no les había ofrecido nada en absoluto, ya que nadie mejor que Blum sabe que los británicos no abandonarán el Pacto de No Intervención.”

Sin embargo, el Consejo Nacional, tras una agria discusión, aprobó de hecho una resolución en la que se leía:

“En relación con los acontecimientos de España, el Consejo Nacional, a la vez que otorga su plena confianza al Primer Ministro Blum, solicita al gobierno francés que procure llegar a un acuerdo con Gran Bretaña que haga efectiva la resolución adoptada por la Internacional Socialista.”

Se refiere a la resolución de la Internacional Socialista que hemos citado completa más arriba.

Cabe recordar que la resolución mencionada por el Consejo Nacional fue aprobada sólo después de la actuación de la Unión Soviética; no obstante, el Consejo no propuso escurrir el bulto, tal y como Blum deseaba con tanto fervor.

Tomado del Bloc Cuestionatelotodo: http://cuestionatelotodo.blogspot.com.es/2016/05/como-ayuda-la-union-sovietica-espana.html