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miércoles, 5 de septiembre de 2018

"La lucidez del converso"

Higinio Polo

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El converso se mira en el espejo de la lucidez. En nuestros días, aunque tenga un origen religioso, el término “converso” identifica también a los profesionales del oportunismo político que han cambiado de ideología, no a consecuencia de la evolución personal y de la experiencia, sino del cálculo. Ese fenómeno es persistente a lo largo de la historia, y no deja de resultar irónico que, siglos atrás, los llamados cristianos viejos denominaran marranos a los judíos que se convertían al nazareno, en transparente alusión al cerdo prohibido, y que después adquirió significados personales por el rechazo y la envidia del pueblo cristino a la riqueza de algunos judíos. Esos reconvertidos creyentes desarrollaron un celo excesivo en defensa de su nueva religión, actitud que hemos dado en calificar como la fe del converso, y cuyo ejecutor más célebre tal vez sea Torquemada. Es una actitud, que vemos hoy repetida en muchos antiguos izquierdistas que han abrazado las más cálidas orillas del capitalismo realmente existente, basada en el realismo, y, sobre todo, en la lucidez.

No es nada nuevo: ha ocurrido muchas veces, y sus protagonistas, esos conversos, siempre se aproximan al poder. Al final de la guerra civil española, con la derrota de la República, miles de personas se descubrieron un alma fascista: en Barcelona, por ejemplo, el fenómeno fue tan significativo que la propia Falange advertía, diez días después de la caída de la ciudad en manos fascistas, que sólo permitirían el ingreso en sus filas a quienes hubiesen pertenecido a Falange, Comunión Tradicionalista, Renovación Española, y grupos afines, desde antes del 18 de julio de 1936, o bien que hubiesen sido encarcelados por la República. En Italia, tras la guerra, los fascistas —a los que llamaban tupín, ratas, por el color de sus camisas— se escondieron en sus madrigueras, pero los que pudieron salieron de nuevo a las calles, incluso con pañuelos rojos al cuello, como si hubieran formado parte de la resistencia. Pero esas ratas, eran unos conversos de ocasión, porque, en general, ese fenómeno se ha dado siempre hacia la derecha.

Resultado de imagen de converso

En España, algo parecido ocurrió tras el final de la dictadura: los millones de ciudadanos franquistas (la versión patriótica —de qué patrias no importa— que mantiene que el franquismo apenas tuvo apoyos, no resiste la prueba de la investigación empírica) desaparecieron, como por ensalmo. Trucadas las biografías, muchos descubrieron un alma democrática que tuvieron que reprimir en el pasado: incluso Juan Carlos de Borbón, que elogiaba sin reparos a Franco, ha sido presentado después como un decidido partidario de la libertad. Esos fenómenos de nuestra historia que, en gran parte, están por investigar, resumen una actitud que, si no es nueva, al menos, continúa sorprendiendo.

Resultado de imagen de pablo de tarso

De manera que proliferan los conversos, hábiles en justificarse: pensemos en Talleyrand, exitoso oportunista en todos los regímenes posibles. En Francia ha habido debates sobre el asunto. También, en Italia. Menos, en España. Entre la izquierda las revelaciones en el camino de Damasco han sido muy numerosas, y particularmente significativas después de la desaparición de la URSS. No deja de ser revelador que esa evolución política, que los conversos presentan como natural, se dirija casi siempre hacia el territorio de la derecha. Ya se sabe: quien a los veinte años no es comunista es porque no tiene corazón, y quien lo es a los cuarenta es porque no tiene cabeza. De modo que todos esos tipos instalados ahora en la lucidez, nos perdonan la vida: borra todas las huellas —como recuerda Brecht— y escupe sobre tus compañeros de ayer."

(Higinio Polo, "La lucidez del converso". Revista El viejo topo, octubre de 2004)

viernes, 19 de mayo de 2017

Las milicianas que no fotografió Capa

Por Olivia Carballar en La Marea.

Jóvenes, mayores, solteras, casadas, viudas, limpiadoras, maestras… Ninguna empuñó un fusil, pero todas contribuyeron al funcionamiento del Quinto Regimiento.

El historiador José María García Márquez elabora una muestra con las mujeres que formaron parte del cuerpo militar de voluntarios de la II República.


Antolina Mata Díaz mira a un punto perdido. Tiene los labios finos, apretados. El cabello peinado hacia atrás. Su rostro surcado de arrugas. Es lavandera. Tiene 65 años. Francisca Gómez Cobo y Pilar González Andrés son sastras de 14. Matilde Landa, 32 años, es responsable de personal sanitario. También hay limpiadoras. Y cocineras y enfermeras y sirvientas y mecanógrafas y jornaleras y peluqueras y administrativas y matronas, intérpretes… Jóvenes, mayores, solteras, casadas, viudas, trabajadoras fuera del hogar y dentro de las casas.

Ninguna de ellas empuñó un fusil, pero todas fueron milicianas. “Ellas no fueron fotografiadas por Gerda Taro ni Robert Capa, sino por el fotógrafo del Quinto Regimiento sentadas en una silla en el patio. No solo había jóvenes sonrientes y valientes que empuñaban un arma como mostraban las fotografías que se publicaban”, explica el historiador José María García Márquez, que ha elaborado una muestra de las mujeres de este cuerpo militar de voluntarios de la IIª República creado tras la sublevación.

De las 26.736 fichas recogidas en el archivo, 513 corresponden a mujeres (1,92%). La mayoría procedía de Madrid y, sobre todo, de sus barrios más humildes. Los ingresos se produjeron desde el mismo 18 de julio. “El primero que hemos encontrado es el de la madrileña Emilia Cabello Pascual, de la que no poseemos fotografía ni los datos completos de su ficha y que, posiblemente, pueda tratarse de un error en su fecha”, sostiene García Márquez. El domingo 19 de julio y el lunes 20, otro pequeño grupo de seis mujeres se incorporaron al cuartel del antiguo convento salesiano, entre ellas la modista María Morales García, de 24 años, o la “fregachina” (como reza en su ficha) Victoria Quijorna, de 44.



“Contar con numerosas mujeres para el desempeño de múltiples tareas de organización e intendencia permitió a los mandos dotarse de una infraestructura muy superior a la que tuvieron otras unidades del Ejército Popular. Los trabajos de limpieza y lavado de ropa, la cocina, la costura y reparación de uniformes, el ropero del regimiento, etc. fueron siempre menos valorados y, sin embargo, muy importantes para la milicia. Limpiando cocinas y comedores, letrinas y oficinas, dejaron patente su generosa contribución a la lucha contra la sublevación. Y no solían ser sus rostros precisamente los que recogían las fotografías que se llevaban a la prensa”, insiste el historiador.
Áurea Carmona Nanclares era la única maestra nacional que consta. Ingresó en el batallón Thaelmann y fue destinada como enfermera al hospital de sangre de Rascafría. Murió en prisión en 1939 después de ser detenida y denunciada al finalizar la guerra“. "En algunos casos -añade el historiador- la cualificación profesional de varias de ellas supuso una aportación decisiva a las necesidades de todo tipo que tuvo el Quinto Regimiento desde el primer momento. Por ejemplo, las taquimecanógrafas y mecanógrafas jugaron papeles muy valiosos como auxiliares y secretarias de los mandos, tanto en la comandancia general como en la organización administrativa de varios servicios”. Este fue el caso de Margarita de la Fuente, Pilar Muñoz Falcón, Carmen Capafons Gómez, Julia Díaz Caballero, Esperanza Gil Lozano y Luisa González Fernández.

En los servicios médicos y sanitarios también fue fundamental la participación de las mujeres, que, además de organizar, formaron a muchas auxiliares en un contexto en el que no cesaban de llegar heridos del frente: “Estas mujeres, a su vez, desempeñaron un reconocido papel en botiquines, pabellones y quirófanos, a veces en las inmediaciones de las líneas del frente con un riesgo indiscutible”, añade García Márquez. Destaca los nombres de seis jóvenes del Socorro Rojo Internacional: Agustina García Caamaño, María Luisa Gómez Redondas, Ana Lera Lillo, María Luisa López García, Margarita Martín Jiménez y Carmen Ortega Sampedro. Mercedes Gómez Otero, que también ayudaba en la enfermería, fue detenida en julio de 1939. Recorrió las cárceles del régimen en diferentes periodos durante 21 años hasta que obtuvo la libertad en 1961. “Posiblemente haya sido una de las mujeres que más tiempo haya estado en prisión durante la dictadura”, expone el historiador. 



Sobre su afiliación política, García Márquez detalla los 146 casos en los que se especifica su militancia (un 28,46% frente al 66,75% de los hombres, como recoge el profesor Juan Andrés Blanco Rodríguez en El Quinto Regimiento en la política militar del PCE en la Guerra Civil(UNED, 1993). La mayoría de ellas -90- pertenecían a UGT. El resto militaban de forma repartida en el Partido Comunista, Juventudes Socialistas Unificadas, CNT, Mujeres Antifascistas, Partido Socialista, Izquierda Republicana y Federación Universitaria Escolar. “La milicia en el Quinto Regimiento llevó a muchas mujeres a consolidar su militancia e ideología y después de terminar la guerra siguieron luchando de forma ejemplar”, añade el historiador. 

Un ejemplo: Encarnación Juárez Ortiz era modista y tenía 35 años cuando se integró en el batallón Garcés en Córdoba. Luego marchó a Jaén, donde vivía y donde fue detenida al terminar la guerra. Logró ocultar su paso por las milicias republicanas aunque no su destacada militancia en el PCE de Jaén desde enero de 1938. En el sumarísimo que se le instruyó -detalla García Márquez- fue considerada por la Secretaría de Orden Público como “peligrosísima” para la Causa Nacional y la sociedad y condenada a 20 años de prisión. Consiguió salir en libertad condicional en julio de 1943, pero tres años más tarde, por sus actividades clandestinas, fue detenida de nuevo y sometida a terribles interrogatorios que le provocaron un intento de suicidio. No salió de prisión hasta 1951.


Pilar Bueno Ibáñez, modista madrileña, ingresó en agosto en las filas del Quinto Regimiento con 26 años. Cuando terminó la guerra, pasó a formar parte del clandestino comité provincial del PCE en Madrid. Fue detenida y fusilada junto a otras doce jóvenes el 5 de agosto de 1939. Era la mayor de las Trece Rosas. “Es de justicia recuperar sus nombres y así poder testimoniar un pequeño pero necesario homenaje a su trabajo. Las milicianas son ellas también, no se olvide. Lo dejaron todo para luchar en el puesto que le encomendasen y en el destino que fuese, y hay que reconocerles esa valiente actitud”, concluye el historiador.

lunes, 9 de mayo de 2016

El comunista español que ayudó a tomar el Reichstag e izar la bandera Sovietica


EL PROTAGONISMO DESCONOCIDO DE UN MILITANTE DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA EN UNA DE LAS IMÁGENES DEL SIGLO XX

La bandera roja bajo el cielo de Berlín

Francisco Ripoll: "La noche del 29 de abril recibimos la orden de asaltar el Reichstag. Fue un combate duro ya que había muchos soldados de la Gestapo y de las SS y muchos oficiales, lo mejor de lo que le quedaba al ejército nazi en Berlín".

Francisco Ripoll, militante del PCE participante en la toma del Reichstag en mayo de 1945
Es una de las imágenes que condensan la historia del siglo XX: hace sesenta años los soldados soviéticos izaron la bandera roja en el Reichstag. Aquella fotografía simbolizó la derrota nazi y la lucha y el sacrificio de los pueblos soviéticos y los militantes comunistas de toda Europea contra la barbarie fascista. Uno de los tres protagonistas de aquel hito fue Francisco Ripoll, un "niño de la guerra" que se alistó como voluntario para luchar contra el fascismo. Ripoll militó en el PCE hasta su fallecimiento hace cuatro años. Ofrecemos este reportaje inédito en Mundo Obrero como homenaje a todos los camaradas que dieron su vida durante la Segunda Guerra Mundial, ahora que los fastos oficiales por el 60º aniversario del final de la contienda en Europa les condenarán, una vez más, al olvido.

Francisco Ripoll nació a bordo de un barco camino de Cartagena. Su padre era militar de la armada y de pequeño vivió entre Barcelona y este puerto, donde su progenitor estuvo destinado durante parte de la guerra civil. "Éramos cinco hermanos, cuatro fuimos enviados a la URSS y al quinto lo mataron unos falangistas de una paliza", me explicó hace seis años y medio en Benidorm (Alicante), donde vivía y colaboraba con el grupo municipal de Esquerra Unida.

Junto con ellos fue enviado en el último barco que trasladó niños españoles a la Unión Soviética, eran 120 chicos con edades comprendidas entre 4 y 14 años. Aún evoca con emoción el recibimiento que les dispensaron en Leningrado. "En el muelle nos esperaban miles de personas. Había orquestas, estaban los pioneros.... Vivimos un mes en un hotel y luego nos distribuyeron por las distintas casas de niños españoles". 

En 1940 llegó a la Casa de Jóvenes Españoles de Leningrado. "Allí éramos como hermanos. Influía mucho que no teníamos a los padres, a nadie, sólo el cariño que nos daban la educadora, los profesores". Aquel año se afilió al Komsommol (juventudes comunistas) y, en 1943, al PCUS. 

En junio de 1941, diez días después de que Hitler lanzara la Operación Barbarroja e invadiera la Unión Soviética, Francisco Ripoll se alistó como voluntario en el ejército soviético. "Todos teníamos el mismo sentimiento: proseguir la lucha de nuestros padres contra el fascismo. De los chavales que estábamos allí, al que no le habían matado el padre, le habían matado el hermano o estaban en la cárcel o el exilio".

Resistió los 900 días del cerco de Leningrado. "Conservo muchos y muy malos recuerdos de la guerra. El invierno de 1941 a 1942 fue el más duro. Llegamos a estar a 50 grados bajo cero". En 1944, el ejército soviético logró romper el asedio y entonces la división a la que pertenecía avanzó por el Báltico y llegó a Polonia. 

Allí se toparon con el horror del Holocausto: "Fuimos los primeros en entrar en Auschwitz. Apenas estuvimos algunas horas porque debíamos seguir camino y detrás vinieron otros, que cuidaron de la gente que había allí. No encontramos a ningún nazi. Había cientos de chiquillos, otro grupo de mayores... Vimos todavía cadáveres dentro de los hornos a medio quemar. Aquello fue horrible: ver montones de pelos humanos, de zapatos, de gafas, de ropa de todas clases... Lo que más me impresionó fueron las cabelleras humanas, eran de todos los colores. En los barracones de los oficiales, encontramos pantallas de las lámparas hechas de piel humana, al igual que dos o tres monederos y carteras de bolsillo".

Una foto para la historia    



Francisco Ripoll, que tenía entonces veinte años, era teniente de la XV División de Voluntarios y con ella llegó a las puertas de Berlín hacia el 27 de abril. En las filas soviéticas había un "ambiente de euforia" ya que "estábamos deseando entrar". "La orden de asalto a Berlín llegó el día 29. La ciudad estaba prácticamente destruida por los bombardeos de los ingleses. Se luchaba casa por casa. Hitler concentró a la flor y la nata de lo que le quedaba, incluso a los críos de las Juventudes Hitlerianas".

"La noche del 29 de abril recibimos la orden de asaltar el Reichstag. Fue un combate duro ya que había muchos soldados de la Gestapo y de las SS y muchos oficiales, lo mejor de lo que le quedaba al ejército nazi en Berlín. En unas horas lo tomamos".

"El 30 de abril [el mismo día que Hitler se suicidó en su búnker] se colocó la bandera. Había varios fotógrafos soviéticos en el frente pero no les hacíamos caso. Se pidieron voluntarios. Primero subieron cuatro, pero, cuando ya estaban arriba, francotiradores camuflados en los edificios de alrededor los mataron. La bandera cayó y la recogimos nosotros. Nunca se ha hablado de esto pero nosotros lo sabemos. Un mando pidió voluntarios y... allí estaba yo. Subimos. Nos tuvimos que abrir paso a base de bombas de mano, de granadas y ráfagas de metralleta hasta llegar arriba porque el Reichstag es un laberinto". 

"Estuvimos arriba una media hora. Seguían los disparos de los francotiradores, pero cuando cesaron, izamos la bandera durante unos minutos. La colocó el que recibió la orden. Cuando nos marchamos, subieron otros soldados para mantener la vigilancia. Todos queríamos bajar de allí por el peligro que suponían los francotiradores". Del fotógrafo, Yevgueni Jaldeï, sólo recordó que "hizo su trabajo en condiciones muy difíciles por los disparos y nada más. No nos dijo nada".

Jaldeï tomó varias instantáneas. En ellas aparece Francisco Ripoll junto a sus dos camaradas, observando cómo la bandera roja ondea sobre el Berlín liberado. Es una fotografía mítica que simboliza la derrota del nazismo. Su nulo afán de protagonismo y el hecho de que durante la guerra adoptara un nombre ruso (Vladimir Dubrosky) pueden explicar que nunca haya sido identificado.

Orgullo para toda la vida

Para Ripoll haber combatido con la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial fue "el orgullo más grande de mi vida". Recibió, entre otras, la insignia del cerco de Leningrado, la del Ejército Popular de Voluntarios y la Orden de la Gran Guerra Patria, la más importante de las que se crearon en la URSS durante un conflicto que le costó la muerte de más de 25 millones de personas.

Después de la guerra estudió Náutica, se enroló en la flota del Volga y estudió en la escuela naval de Astrakán. En 1957 decidió regresar a España e ingresó en el PCE. "Cuando llegué me retiraron toda la documentación, no me dejaron salir y la Brigada Político-Social me entregó un carnet de identidad que era vergonzoso. No podía salir de Barcelona". 

Durante los últimos años de su vida trabajó por rescatar del olvido la memoria de sus jóvenes compañeros. "No quiero protagonismo, sólo sacar adelante mi proyecto", me dijo. Su proyecto consistía en levantar un monumento en San Petesburgo en memoria de los 72 muchachos que vivieron con él en la Casa de Jóvenes Españoles de aquella ciudad y que murieron en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial combatiendo contra el fascismo en el ejército soviético. Casi todos ellos eran militantes del PCE.

El propio fotógrafo Yevgueni Jaldeï
Algunos de ellos fueron capturados por los alemanes ("heridos", recalcó) y "enviados a Franco y fusilados en España". "Incluso dos de ellos estuvieron en la División Azul, se pasaron con nosotros y después estuvieron luchando contra los nazis". En aquella Casa había entre 120 y 150 niños y niñas y algunos de ellos murieron por inanición o a consecuencia de los bombardeos. 

Logró incluso todos los permisos para colocar el monumento en dicha Casa, que hoy es un colegio. En él figurarían los emblemas de la II República Española (la estrella de tres puntas) y de la URSS (la estrella roja) con una rama de olivo, símbolo de la paz, y 72 estrellas. Sin embargo, su vida se extinguió sin que pudiera ver su proyecto hecho realidad y preguntándose quién se acordaba de ellos mientras mostraba la lista de sus camaradas caídos en el frente. "Nadie, eso es lo que más me indigna".
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Nota de la Redacción: Mundo Obrero agradece a Mario Amorós el haber escrito este reportaje para nuestro periódico.
Publicado en el Nº 164 de la edición impresa de Mundo Obrero

lunes, 22 de junio de 2015

¿Que representan los símbolos del régimen monárquico?

Secretario General del PSOE
Al calor del la noticia de la presentación como candidato a la presidencia del gobierno de España se ha encendido un apasionante debate por la utilización en esa presentación de la bandera monárquica en un tamaño que hacia palidecer a la que ondea en la plaza madrileña de Colon. La puesta al mas puro estilo hollywoodiense ha destapado el eterno debate de la no aceptación del color rojoigualda por parte de la izquierda a la par que abre y cierra de un portazo el debate en el PSOE sobre si es republicano o no. Con esta escenografía a quedado ya bien claro que no, que son un partido que apoya al régimen monárquico. En este debate no solo están en liza la ideología conservadora del sistema y sus tradicionales valores de lo que para ellos representa la "patria", sino también la que ciertos ideologías defensores de la monarquía, pretendidos pensadores que se hacen pasar por gente de "izquierda", dicen que es lo correcto, lo moderno y los valores que la "izquierda sensata debe defender. Para ellos la figura del rey viene primero a simbolizar la convivencia y la unidad de todos los españoles entorno a esa institución a la par que nos garantiza un modelo de estabilidad que permite la prosperidad de todos los españoles. Es por estos argumentos, y otros mas varios pintos con los que nos afean a las personas que no asumimos como algo normal los símbolos del régimen monárquico. Tachándonos con cualquier epíteto desde trasnochados a poco realistas o utópicos. Cosa contraria que sucede en el caso  de la claudicación a los principios fundaciones del PSOE, aquí alaban su pragmatismo y su "sentido de Estado". Con estas criticas sobre la ideología de la izquierda española, lo que realmente ocultan es deseo de que esa plaga del "sentido común" se extienda y sea una cosa norma en las demás de izquierdas fuerzas, sobre todo en Podemos. Esta es su verdadera motivación y no otra, servir de contención ideológica al republicanismo como idea emancipadora de la clase trabajadora española.

Bandera 1ª Republica 1873
Hecha esta aclaración es bueno ir por partes. En el primer escrito lo deja bien claro el porque de que la izquierda, la de verdad, la que no asumimos estos símbolos de un estado opresor, nos oponemos a ellos y posemos los propios fruto de la lucha de clases histórica de nuestro país. Cuando me refiero a la izquierda no me refiero el PSOE y los aspirantes a ocupar su sitio que no lo son realmente, sobretodo si echamos un vistazo a lo que dicen y a su ideología, pues esta dominada en un 99% por el pensamiento dominante del régimen.

El Sr que escribe el primer articulo R. Rebollo Vargas, lo dice bien claro es una bandera asociada a la monarquía. Esta a lo largo de los siglos, como no puede ser de otra forma pues para eso fue creada, siempre fue el símbolo de la opresión de las clases dominantes o ricas. Durante comienzos del siglo XIX, hablo de España claro. muchos españoles entendieron que este máximo estamento del estado era un freno para el desarrollo de España por su carácter despótico y corrupto. Los primeros republicanos fueron gentes que hoy podíamos denominar de derechas, fueron liberales que vieron como este país perdía el tren de la modernización, en todos los sentidos y señalaron como culpables a la monarquía y sobre todo a la dinastía borbonica por ser corrupta en especial. Entendieron que los intereses de la corona, los aristócratas y de la iglesia no eran los mismos que los de la nación. Con el correr del siglo XIX afloran a luz las primeras luchas obreras que aunque aun no asumen con una demanda la creación de una república, son igualmente perseguidos, encarcelados y ejecutados por los otros estamentos del estado que controla la corona que son la policía, los jueces y el ejercito con el inestimable ayuda a través del adoctrinamiento de la iglesia católica que en muchos momentos tomo parte armada de esa represión.

Francisco Pi y Margall 1873
Es decir esa bandera fue asociada al hambre, la ignorancia y la represión con la que tenían sumida a la clase trabajadora, que quedo bien patente con el golpe de Estado fascista de 1936. En un primer momento debido a la confusión, sobre todo de carácter ideológico, utilizaron algunas unidades la bandera republicana hasta que fue remplazada por la rojigualda y el águila fascista. Así después del régimen fascista es sucesivamente remplazado por una monarquía parlamentaria que adopta las formas democráticas liberales y que da una sensación de aparente libertad. Pero es que han pasado mas de 30 años desde la instauración de la monarquía que se nos impuso en aquel momento a los españole de rondón y en los albores del siglo XXI sigue representado, como no podía ser de otra forma, la corrupción y la opresión de los obreros. Tal vez sea esta una de las razones del porque en otros países su bandera sea aceptada por todos, inclusive la izquierda. Pero es que en España la monarquía y el Estado, entendido este como el queda amparo y regula las relaciones de todos los ciudadanos equitativamente, tienen intereses totalmente opuestos. Me podréis decir que hay países que también tienen un régimen monárquico y sus ciudadanos gozan de un gran nivel de vida, como pueden ser las monarquías escandinavas o la de Gran Bretaña, pero en España el régimen monárquico siempre ha significado opresión con toda la amplitud de lo que significa opresión.

Curiosa propagada de las Juventudes Socialistas del PSOE
En segundo lugar en el siguiente articulo creo que se llama Carlos Salas. A mi entender la empanada la tiene él y los que piensan como él. Intenta hacer un ejercicio de tabla rasa, de nihilismo selectivo y  que en este país después del 78 ha comenzado la historia democrática sin tener en cuenta los antecedentes. Hay que recordar que durante el siglo XIX las sucesivas constituciones, que una y otra vez fueron aplastadas por los sucesivos monarcas y sus regentes, Constituciones que estaban inspiradas en los valores que la izquierda defendió en otros países como Francia. Conviene recordar que los conceptos de País, Estado, Constitución y ciudadanía son conceptos que surgen en revolución francesa y que son rupturistas con las monarquías absolutas. En el caso español estas premisas democráticas solo han sido aceptadas a medias después de la muerte del dictador Franco como mal menor para contener las aspiraciones del pueblo español en una primera restauración y poder ser aceptados en el seno de la comunidad internacional de los demás países "democráticos" liberales.

También hay que recordar que antes de Pablo Iglesias y por supuestisimo del ínclito Pedro Sanchez, hubo en la historia de España grandes dirigentes republicanos del siglo XIX que ya hablaron del concepto de Estado, de ciudadanía y de patria. Incluso durante los convulsos años 30 y la guerra civil tenemos el ejemplo del Partido Comunista de España PCE. Podemos encontrar múltiples ejemplos en boca de su Secretario general José Díaz, en los cuales también apelaba a la unidad de la patria para defenderla de los que precisamente la explotaban y la malvendían a potencias extranjeras, sin importarles el sufrimiento que ello conllevaba a los trabajadores de la época. Mas o menos lo mismo que sucede ahora. Detrás de la supuesta inocuidad e apoliticismo, tanto de la bandera como de la figura del monarca, se esconde la imposición no solo de unos colores, sino también de uno modelo ideológico, pero sobre todo de una doctrina económica en la que existe una jerarquización militar de las relaciones del trabajo. Esto se llama capitalismo. Tampoco podemos olvidar que la monarquía a lo largo de la historia siempre ha sido un freno para el desarrollo de la diversidad cultural de España, imponiendo en muchos casos a sangre y a fuego su modelo de estado centralista absolutista.


Todos estos hechos históricos, estos comportamientos dictatoriales son chocantes con las aspiraciones de más democracia. Porque democracia no es ir a votar solo cada cuatro años, sino también de dotar y cubrir las necesidades básicas de la gente hasta emancipación del ser humano. Por eso la bandera monárquica jamas podrá representar la democracia y un estado moderno en España.



Extracto de un discurso de Jose Diaz Tres años de lucha 1936

José Díaz Ramos Secretario General del PCE 
Queremos una España culta, queremos una España donde los intelectuales, los médicos, los hombres de ciencia y los artistas estén al servicio del pueblo, no al servicio de unos cuantos explotadores; queremos que se abran las Universidades para el proletariado, para el pueblo, en el que hay grandes capacidades que no se aprovechan; queremos que los hombres se eleven no por recomendaciones de un Cruz Conde, no por recomendaciones de nobles y por recomendaciones de ministros, sino que lleguen al lugar que les corresponde para poner al servicio del pueblo su inteligencia, su ciencia, su talento y su capacidad. Queremos que los médicos traten a los obreros y al pueblo en general como se trata a los enfermos. No queremos que haya dos clases de enfermos: unos, a los que los médicos dedican toda clase de cuidados, sentándose a su cabecera durante meses enteros si es necesario, y otros a los que no se puede asistir porque no disponen de tiempo para ir a una barriada a escuchar las quejas de un proletario al que se le muere un niño, al que se le muere su mujer por falta de alimentos, más que por falta de... (Estruendosos aplausos impiden oír el final del párrafo). Queremos una España en la que no sean posibles los crímenes y las atrocidades que se han cometido con nuestros hermanos de Asturias, culpables sólo de querer, como nosotros, una España justa, una España en que haya pan, trabajo y libertad.

Diremos, en fin -para que lo sepan todos, amigos y enemigos-, lo que queremos hacer de España: limpiarla de nuestros enemigos, limpiarla de una vez de los enemigos del pueblo, de todo aquello que representa la España negra y feudal.