jueves, 8 de noviembre de 2012

Después del 14 ¿Qué?





Después del 14 ¿Qué?
El 14 de noviembre los obreros de España y de media Europa estamos convocados a una nueva huelga general en contra de las medidas económicas que están imponiendo las oligarquías financieras internacionales y en defensa de nuestros  propios intereses como clase. Seguramente será un éxito pues solo con que en nuestro país hagan huelga los casi 6 millones de parados con los que pronto vamos a contar ya está garantizado su triunfo mediático. Pero bromas aparte. ¿Que nos planteamos más allá del 14N como obreros? Y lo que  es más importante ¿Qué modelo de estado queremos para nosotros y nuestros descendientes? Nada o mejor dicho, casi nadie (Hay que ser muy ingenuo o muy ignorante) prevé que el gobierno mueva ni una coma de las leyes opresivas que están aprobando, con este nuevo acto de protesta y reivindicación, ni tampoco con las continuas manifestaciones, a veces hasta dos diarias de las diferentes ramas de la producción. En este momento histórico económico la huelga va perdiendo sentido ya que no es la clásica situación en que al parar la producción podemos llegar hacer que quiebre la empresa.  Consiguiendo así de esta forma que la presión obligue a los patrones ha avenirse a negociar con los obreros. En estos momentos estamos en un periodo en que los grandes monopolios son los bancos que extraen los beneficios  mayoritariamente de la especulación financiera. Donde los ricos no tienen que invertir en empresas que produzcan si no que con apoderarse de los resortes del estado les sirve para seguir acumulando poder a través de las ingentes cantidades de capital que roban a los trabajadores por medio de los impuestos y leyes que crean a su conveniencia.
Si ahora nos encontramos en esta situación en España obedece básicamente a dos causas. Primero y fundamentalmente se debe a que el PP tienen mayoría absoluta, la cual esgrimen como argumento justificante, de forma falaz  y torticera, de que esta les "legitima" para hacer los recortes, aunque no hablaran nada durante la campaña electoral y no estaban estas medidas recogidos en el programa electoral que presentaron a la ciudadanía. Segundo debemos recordar que el principal partido de la oposición, fue el que con el estallido de la crisis comenzó con las medidas sangrantes y que históricamente  ha sido el partido fundamental en los mayores recortes de los derechos de los trabajadores a lo largo de estos 35 años de democracia monárquica. Su oposición, todo hay que decirlo, sin mucha convicción ya que en el fondo de la cuestión sus dirigentes demócratas burgueses apoyan estas medidas que defienden y amplían las prebendas de la oligarquía financiera. Su protesta solo es una mera pantomima para alimentar la ilusión de sus bases y simpatizantes de que son un partido que defiende a los obreros pero la verdad es que esta oposición es mas por obligación que por convicción ideológica.
Es indudable que las huelgas son una de las mayores armas con que los trabajadores contamos para defender nuestros derechos. La huelga otrora o en otras circunstancias puede, y así sucede en muchos casos, ser un arma eficaz de desgaste y presión hacia el gobierno de turno. En estos momentos y en nuestro contexto social, ahora por si sola se torna insuficiente debido al modelo de sistema democrático burgués  existente y un factor relevante, por la propia debilidad ideología de los sindicatos. Esto se debe fundamentalmente a errores cometido en el pasado como  fue la tanta cacareada independencia sindical, la neutralidad partidista que en muchas ocasiones  se torno sin ningún rubor ni disimulo en el apoyo al partido de la burguesía liberal el PSOE. Si los sindicatos se despolitizan, como hace supuestamente el ejército, están irremisiblemente avocados a perder, influencia y sobre todo prestigio entre los obreros. Su estrategia en este sentido es totalmente errónea. Un sindicato de clase no puede renunciar a la lucha política, si lo hace se convierte en un sindicato vertical.
Los sindicatos mayoritarios que se autodenominan de clase, no pueden seguir permaneciendo neutrales en cuestión de política. Un sindicato de clase, o que es lo mismo marxista, no puede renunciar a la vía parlamentaria. Esta estrategia sindical se torna en un grave error que a las claras estamos padeciendo los trabajadores en estos momentos. Esto obedece sin duda a la falta de un referente político que defienda los intereses de los obreros. Toda estrategia anterior que se baso durante el periodo de la transición en pactar con la burguesía y que se plasmo en la constitución monárquico parlamentario o en los sucesivos grandes pactos sociales, están muertos y enterrados. La constitución de 1977 vale actualmente menos que un librillo de papel de fumar comprado en los chinos. Los pactos sociales son papeles mojados que los mismos burgueses se han encargado de incumplir sistemáticamente cada vez que se han ido sucediendo los diferentes gobiernos en España.
Muchos llaman a la huelga general indefinida sin ser conscientes de la imposibilidad inmediata y material de llevarla a cabo sin una preparación adecuada. Está claro para alguien medianamente inteligente que los sindicatos mayoritarios por su propia organización e ideología y sobre todo lo que es más importante, por la baja afiliación unido a esto la falta de concienciación de las masas trabajadoras como clase, hace que hoy por hoy en nuestro país sea inviable esta táctica por la falta de preparación y arraigo ideológico. En definitiva no están o no estamos preparadas para soportar un periodo de lucha tan largo. No se dan las condiciones objetivas y materiales necesarias para su realización. Además este tipo de lucha se suscribe en el pensamiento anarcosindicalista que  juega toda solución a la carta de la huelga revolucionaria  en que la planificación acaba en el mismo momento del triunfo de la huelga y  pospone al mañana, el  ya veremos cómo nos organizamos.
 Solo hay que mirar lo que está aconteciendo en Grecia tras la adopción de nuevas medidas impuestas por la troika si quieren ser  supuestamente rescatados. Medidas que atentan frontalmente contra los derechos de los trabajadores. Han vuelto en desembocar en más protestas, manifestaciones y huelgas generales que incluso se han tornado violentas. Podemos observar que a pesar de las numerosas huelgas generales, la movilización y protesta en la calle, aunque como en caso de los griegos estas  acciones sean masivas y tengan el respaldo mayoritario de la sociedad. Ni siquiera con el pueblo rodeando  e intentando ocupar literalmente el parlamento, mas de cien mil personas.  No han conseguido ya no solo revertirlas, si no siquiera cambiar una sola de las medidas antiobreras que ha aprobando. Todas estas acciones por si solas no son suficientes si no van acompañadas de un lucha política que es donde realmente reside la fuerza para poder revertir estas situaciones para salir de la explotación a que les someten los ricos. En Grecia se ha vuelto a aprobar otra vez en contra de la voluntad popular más recortes; de pensiones, congelación del salario mínimo por cuatro años y prevén despedir 30.000 mil funcionarios.
Lamentablemente esta situación de impotencia se produce por varios factores.  Primero el  gobierno  está en manos de los burgueses y sus aliados nazis y socialdemócratas que le otorga los suficientes apoyos políticos para aprobar los recortes con  una legitimidad aparentemente democrática. Segundo esto pone en manos de la oligarquía los resortes del estado, judicial, policial y militar. Esto le permite utilizar los, como por ejemplo los cuerpos de seguridad del estado, que son usados reprimir a los manifestantes y blindar el parlamento y el judicial para sancionar y criminalizar las protestas del movimiento obrero. El ejercito se queda en la recamara por si fuera necesario utilizarlo. Haciendo de esta forma que tomar el parlamento sea caso imposible e ineficaz al menos que se cuente con el respaldo de una amplia capa de la población, en  la que incluyo a militares y policías. Si no es así, hay que descartar esta vía. 
En Grecia las huelgas generales y las protestas en la calle sin tienen un sentido y están consiguiendo logros, aunque no tan rápido como algunos desearían o como es desear por parte de algunos sectores políticos. Esto ha permitido que una formación de izquierdas netamente obrera se coloque en la segunda posición, con expectativas de ser la primera fuerza y poder gobernar en solitario. Y esto se debe al apoyo de la mayoría sindical y de movimientos ciudadanos a SYRIZA, unido  esto a el enorme desgaste político de los partidos tradicionales que están gobernando y aprobando las medidas antiobreras y que a juicio de los griegos se han convertido en los nuevos traidores de la patria Griega desde la segunda guerra mundial con la ocupación nazi alemana. SYRIZA se ha convertido en la fuerza mayoritaria que se opone rotundamente a las extremas medidas económicas impuestas por Bruselas.
Debemos aprender de las derrotas y las victorias emprendidas por los trabajadores griegos. Ya que a través de estas luchas  han permitido acumular unas valiosas enseñanzas y experiencia que de ellas se desprenden. En nuestro país  todos tenemos que tomar nota y ponernos a la tarea. Desde el movimiento sindical, el vecinal, asociaciones en defensas de los intereses de los ciudadanos y el movimiento de indignados  que aglutina a ciudadanos de todos los estratos sociales  que han volcado toda su frustración y esperanza en este movimiento.  Todos juntos debemos tejer una estrecha red de colaboración e entendimiento entre nosotros para que esta se  plasme en la construcción de un proyecto político alternativo a los partidos que representan a la burguesía. Tenemos que dar un paso al frente y depositar nuestro apoyo explícitamente a un movimiento político y social netamente obrero ya existente como es Izquierda Unida. No podemos estar eternamente instaurados en la dicotomía, de que comparto la ideológica y los valores que Izquierda Unida defienden pero no les voto por qué no van a ganar. Esa tendencia se está revirtiendo y el PSOE ha dejado de ser el referente mayoritario de la izquierda española. Ya no es la casa común de la izquierda como les gustaba tanto decir a los dirigentes socialdemócratas. Esto paso en su día en Italia, está sucediendo en Grecia y se está empezando a producir en España. Hay que acabar con el bipartidismo en el que se sustentan el poder financiero.
El 25 de noviembre volverá haber elecciones en Cataluña. El debate lo tienen donde quieren centrado en la cuestión independentista, tanto la burguesía española como la catalana, esperando así que el voto se radicalice en ese sentido y que la situación económica quede en un segundo plano. En Galicia el PP ha sacado mayoría absoluta con el 28% de los votos, casi un 40 % de los electores no votaron o votaron en blanco o  en nulo. Quedando la coalición de IU AGE (EU-ANOVA) con 9 diputados, siendo este un resultado extraordinario para una fuerza política extraparlamentaria, la deja claramente con mera convidada de piedra, en la que casi  su único papel será el de fiscal, que no es poco, teniendo en cuenta lo que habían hecho hasta entonces el PSOE y el BNG pero a todas luces insuficientes para los intereses de la clase trabajadora gallega.
En Cataluña se prevé tres cuartos de lo mismo aunque IU vuelva aumentar su número de diputados, las cosas no solo seguirán como están si no que irán a peor con más recortes e imposiciones de explotación laboral que planean en el horizonte en la mente de los capitalistas. Este puede ser un buen día para ocupar el parlamento catalán. Solo si tenemos el suficiente número de diputados podremos desalojar a la burguesía del poder y tendremos los medios legítimos para revertir la situación y que la clase trabajadora catalana salga victoriosa contra su propia oligarquía autóctona. Por eso si este día los obreros no tomamos conciencia y no votamos a una fuerza como IU, si nos quedamos en casa, si no hablamos y somos parte de la mayoría silenciosa, Artur Mars y Mariano Rajoy hablaran por ti, y ya sabemos todos cual es su discurso en contra de la clase trabajador.



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