viernes, 4 de abril de 2014

El valor de las mujeres guerrilleras en la resistencia contra la invasión nazi



El Comité Central del PCUS en 1941 insta a la creación de una red de organizaciones bolcheviques dedicadas a la subversión en el territorio ocupado por los alemanes. Se calcula que unos 800.000 guerrilleros luchan en Rusia, Ucrania y sobretodo Bielorrusia.

En este tipo de lucha el apoyo popular es el principal factor que posibilita la victoria. Las mujeres tuvieron un papel crucial en los éxitos militares de la resistencia. Tras la invasión en 1941 la mayor parte de los hombres pasan a enrolarse en el Ejército Rojo, quedando en las zonas ocupadas ancianos, niños, mujeres, soldados aislados de sus unidades...Las mujeres, en su mayoría militantes del Komsomol, pasan a dedicarse a la lucha guerrillera. Por el hecho de ser mujeres levantaban muchas menos sospechas que los hombres al ojo de los invasores. Cientos de miles de mujeres formaron parte de la resistencia, bien mediante el apoyo civil a la guerrilla o directamente en operaciones militares.

Partisanas bielorrusas en Minsk
El sabotaje a las infraestructuras, comunicaciones, transporte; actividades de inteligencia, agitación y propaganda bolcheviques, ocultación de guerrilleros, armas, víveres; movilización de la población, eliminación física de los invasores, restablecimiento de la autoridad soviética en amplias zonas liberadas… entre otras muchas tareas contaron con la decidida participación de aquellas las jóvenes guerrilleras. A continuación se resaltan las hazañas de algunas de estas heroínas, sin olvidar a todas aquellas que de forma anónima dieron sus mejores años por liberar Europa del fascismo:
         Nina Kosterina

Nina Kosterina se alistó en el Komsomol en 1936. Desde entonces plasmó todas sus vivencias, amores y amistades en su diario. En 1941 salta en paracaídas tras las líneas enemigas para actuar en la guerrilla. Muere por una explosión en una acción guerrillera en Baku. Su diario se publico en 1962

Zinaida Portnova
Zinaida Portnova pertenecía a la organización guerrillera “jóvenes vengadores” y al Komsomol. Trabajando en un comedor para soldados alemanas echaba veneno en la comida. Aunque en principio la acusaron, milagrosamente creyeron en su inocencia. Su organización se dedicaba sobre todo a la agitación política y al sabotaje. Zinaida fue detenida y torturada por la Gestapo. En un descuido de sus torturadores Zinaida le arrebató la pistola y los tiroteó, aunque no pudo escapar. Fue ejecutada en la cárcel de Polotsk, días antes de cumplir los 18 años.

Ina Konstantinova
Ina Konstantinova se afilió al Komsomol con 17 años. Al año siguiente con la invasión alemana pasa a formar parte de la brigada de partisanos Kalinin. En 1944 Ina cae abatida tras cubrir la retirada de sus compañeros con una ráfaga de ametralladora.. En el momento de su muerte tan solo tenía 20 años. Su diario fue publicado en 1947

Klaudia Nazarova
Klaudia Nazarova, lider del Komsomol en la ciudad de Ostrov. La tarea a la que se dedicaba su partida era básicamente la evasión de prisioneros hacia zonas liberadas por la guerrilla. Su partida salvó a más de 50 personas. Fue arrestada en Noviembre de 1942 tras ser delatada por un traidor. Durante más de un mes los sus captores intentaron obtener información mediante todo tipo de torturas, ella no dio ni uno sólo de los nombres de sus camaradas. El 12 de diciembre fue ahorcada y, y su cuerpo expuesto durante 3 tres dias a modo de escarmiento y amenaza a los partisanos.

Sello de 1969 con el retrato de Lisa Chaikina




Lisa Chaikina, se dedicaba a tareas de información e inteligencia en las misiones que tenía en ciudades y aldeas ocupadas cuando fue detenida por los invasores alemanes. Antes de ser ejecutada fue brutalmente torturada con el objetivo de que informara sobre la localización de los partisanos, cosa que no consiguieron sus captores. Tenía 23 años.

Busto de Lyubov Shevtsova en la ciudad de Jartov
Lyubov Shevtsova pertenecía a la organización guerrillera “joven guardia”, que operaba en las ciudades de Krasnodón y Voroshilovgrado. Dicha organización estaba compuesta de militantes del Komsomol, y sobre ella se escribió la famosa novela de Alexander Fadeiev “joven guardia”. Una traición permitió a los ocupantes desmantelar la organización, sólo 8 de los 110 integrantes continuaron con vida tras finalizar la guerra. Lyubov, después de ser torturada, fue ejecutada y arrojada a una fosa común en el bosque. Tenía 19 años.

Ulyana Gromova








Ulyana Gromova fue también una componente y dirigente de la organización partisana “joven guardia”. El día antes del 25 aniversario de la Revolución de Octubre, junto con Anatoly Popov, izáron la bandera roja en la chimenea de una mina. Fue detenida y torturada en enero de 1943. Sus captores no fueron capaces de obtener ninguna información. Murió ejecutada con 19 años recién cumplidos, su cuerpo sin vida fue arrojado al fondo de la mina.




                     Masha Bruskina, poco antes de ser ahorcada junto a sus dos camaradas

Masha Bruskina tras la ocupación trabajó como enfermera atendiendo a los prisioneros de guerra soviéticos, a los que ayudaba a escapar y les falsificaba documentos de identidad. En una de las fugas, los fugitivos fueron tiroteados y arrestados a las afueras de Minsk. Uno de ellos, Boris Rudzyanko, delató a Masha en el interrogatorio. Masha fue detenida y torturada, sin que diera ningún nombre de los miembros de la resistencia. Antes de ser ejecutada junto a otros dos camaradas, la obligaron a desfilar con un cartel que decía: “somos partisanos y hemos disparado a los soldados alemanes”. En su desfile hacía el patíbulo, fue fotografiada por multitud de alemanes. Cuando murió colgada de una fábrica con sus dos compañeros tenía tan sólo 18 años.
Quizás la guerrillera más popular fue Zoya Kosmodemyanskaya. A la edad de 15 años ingresa en el Komsomol y en octubre de 1941 a la guerrilla en la región de Bolokolamsk (Moscú). La partida de Zoya tenía la misión de quemar la aldea de Petrischevo, en donde se hospedaba una unidad de caballería alemana. Un habitante del pueblo, engañó a Zoya y la delató. Después de ser golpeada, torturada, obligada a andar descalza sobre la nieve y más vejaciones; lo único que dijo a sus captores fue su nombre de guerra: Tania.

Zoya Kosmodemskaya
La colgaron un cartel del cuello a modo de humillación en donde se podía leer "pirómana” y así la llevaron los invasores nazis al pie de la horca. Testigos aseguran que en todo momento mantuvo alta la cabeza, en silencio y con orgullo. Un soldado alemán comenzó a fotografiar la escena. Ya en el patíbulo se dirigió a los presentes y les dijo a sus asesinos: “rendíos antes de que sea tarde, podréis ahorcar a muchos de nosotros, pero nunca a 170 millones” y a sus compatriotas les animó: “No os rindáis, hay que ayudar al Ejército Rojo. Nuestros camaradas vengarán mi muerte contra los fascistas. La Unión Soviética jamás será vencida”

Tenía intención de seguir hablando cuando sus verdugos retiraron la caja que sujetaba a Zoya, ésta aguantó cogiendo la soga con sus manos y abriendo espacio. En ese momento los verdugos comenzaron a golpearla hasta que dejó de respirar. Su cuerpo se mostró colgado y con el cartel en el cuello durante más de un mes. El próximo 29 de noviembre cumplirán 70 años desde aquel crimen macabro. Afortunadamente el valor y la calidad humana de las mujeres como Zoya sirvieron de ejemplo para a todo el pueblo soviético, que consiguió con enorme esfuerzo y sufrimiento zafarse de las garras de la invasión nazifascista.

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